La terapia cognitivo conductual se dedica a explorar la diferencia entre lo que deseamos hacer y lo que hacemos en realidad.  Lo “cognitivo” tiene relación con lo que pensamos y lo “conductual" con cómo actuamos. Cualquier adicción puede servir de ejemplo: las drogas, la adicción a internet o a los videojuegos, al alcohol o a la comida, entre otras.

Las adicciones y los procesos que se siguen

Un adicto siempre dice que lo quiere dejar pero, en ocasiones, su comportamiento le contradice. La adicción se puede definir, en general, como una conducta que se dirige al placer o a la reducción de malestar y se manifiesta con un patrón que se compone de dos elementos:

  • Un fallo recurrente en los mecanismos de control de la conducta.
  • La realización de la conducta de forma repetitiva a pesar de conocer sus efectos negativos.

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Para poder actuar en estos casos es preciso seguir un proceso como el siguiente:

  • Conocer nuestros pensamientos.
  • Detectar los eventos que suponen que esos pensamientos surjan.
  • Saber qué sentimientos se relacionan con los pensamientos que tenemos.
  • Analizar cómo nos comportamos como resultado de todo lo anterior.

El primer paso combatir una adicción es conocer con precisión los pasos anteriores y cambiar el proceso que solemos seguir de forma automática

¿Cómo ayuda la terapia cognitivo conductual en las adicciones?

Básicamente la terapia cognitivo conductual nos da un apoyo para cambiar la forma en la que pensamos y actuamos, para centrarnos en el momento actual. Con esta terapia podrás dividir el problema en partes para ver qué efecto tiene cada parte en ti y cómo se conectan.

La labor que tendrá que hacer el terapeuta junto con su paciente es la de identificar patrones de conducta, situaciones en las que actuamos siempre igual y que derivan de patrones de pensamientos.

La siguiente fase consistirá en que el paciente practique diversas técnicas para hacer frente a los pensamientos y modificar, de esa forma, su conducta.

En el caso de las acciones, el proceso es el mismo:

  • Situaciones que provocan pensamientos.
  • Pensamientos que derivan en sentimientos.
  • Acciones, en este caso consumo de drogas o de otras sustancias por ejemplo, que son consecuencia de todo lo anterior.

La terapia cognitiva conductual puede ser utilizada para multitud de supuestos que tengan que ver con las adicciones o no. Sin embargo, en todos los casos se requiere un trabajo a medio o largo plazo, puesto que se trata de un aprendizaje de nuevas habilidades por parte del paciente que lleva tiempo y requiere un profundo esfuerzo y una gran fuerza de voluntad. Además, no podemos olvidar que cuando una persona adicta busca la ayuda de un terapeuta sus hábitos de consumo suelen estar muy interiorizados en la persona y es complicado modificarlos.

Además, esta terapia puede aplicarse de forma individual en sesiones con una persona, o de forma colectiva en sesiones de grupo, por lo tanto, se trata de una terapia muy flexible a diversas situaciones.

Autor

Equipo de Expertos

Universidad Internacional de Valencia