La tecnología del futuro invade a la sociedad actual avanzándole a diario algunas de las innovaciones que se extenderán en las próximas décadas y que pronto no serán tan propias de la ciencia ficción como se podría imaginar. En la actualidad echar la mirada atrás, solo unas décadas, e imaginar que las personas de la época no disponían de algo tan básico como el teléfono móvil, hace pensar en tres palabras muy sencillas: todo es posible. En poco tiempo la sociedad se ha habituado a poder hacer llamadas desde donde y cuando quiera. En el futuro es muy probable que otro tipo de tecnología que ahora parece lejana se instaure entre los ciudadanos con la mayor normalidad. Ya hay muchos proyectos en desarrollo que hablan de algunas de las ideas que se podrían instaurar, destacando entre ellas algunas tan interesantes como:

  • Ropa inteligente
  • Lentes oculares biónicas
  • Móviles integrados
  • Realidad virtual de alto nivel

 

Vestirnos con libertad

La sociedad está viendo cómo poco a poco cambian los hábitos de consumo. La venta por Internet ha llevado al cierre de tiendas físicas y es posible que esto cambie todavía más en el futuro en lo referente al sector de la moda. Uno de los proyectos en desarrollo se trata de un sistema de ropa inteligente que permitiría cambiarse de ropa con solo una pequeña selección de opciones. El proyecto se basa en un mono que se pondría alrededor de todo el cuerpo cubriéndolo salvo la cabeza y que cambiaría de aspecto dependiendo de las opciones elegidas por el cliente.

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Así se podría llevar ropa de verano, invierno o de un estilo u otro de una manera totalmente simple. Para disponer de una mayor cantidad de modelos de prendas el cliente deberá adquirir estas prendas de forma digital, pero siempre teniendo en cuenta que esta ropa no estaría físicamente encima de su cuerpo, sino solo su aspecto y modelo. La comodidad para vestirse sería una de las ventajas que aportará esta tecnología, dado que cambiarse de ropa será cuestión de minutos y todas las prendas encajarán en la talla del usuario (a la vista de que lo importante será el mono que se lleve puesto, que sí que tendrá que ser físico y estar encima de la piel).  

Ver todavía mejor

Ya hay un equipo de científicos que está realizando pruebas en personas con un sistema de lentes oculares biónicas que solucionarán cualquier tipo de imperfección y enfermedad de la vista. Se instalan en un proceso de solo unos minutos que resulta similar al de una operación de cataratas. Se garantiza a la persona que tenga estas lentes que no volverá a sufrir problemas de vista, que recuperará el 100% de la vista por mucho que ya se le haya estropeado con el paso de los años y que incluso las cataratas se podrán curar. Otra de las ventajas de esta tecnología es que el equipo responsable de las lentes no solo se ha conformado con ofrecer el 100% de la capacidad de visión, sino que lo multiplica por tres para que sea más fácil ver a cualquier tipo de distancia. No vamos a ser capaces de ver a través de las paredes, pero sí tendremos mayor nitidez y capacidad de enfoque.  

Abandonar el móvil físico

Tan pronto como vino, es posible que el teléfono móvil nos abandone. Si bien la capacidad para comunicarnos en cualquier momento no va a ser algo que deseche la sociedad del futuro, sí que se dejarán de lado los dispositivos que llevamos a todas partes para poder hacer llamadas. La intención es que los sistemas de comunicación se integren en el propio usuario y que puedan accederse a ellos de una manera mucho más sencilla. Esto significaría que el móvil podría llevarse debajo de la piel en alguna parte del cuerpo y que así se podrían hacer llamadas con total comodidad.  

Realidad virtual más envolvente

Los dispositivos de realidad virtual actuales ya han avanzado mucho y ofrecen experiencias muy inmersivas, pero todavía falta que ofrezcan algún tipo de conexión neuronal para que la sensación del usuario al estar dentro de otro mundo sea mayor. Esta es la frontera que se quiere cruzar en el futuro de esta tecnología, lo que permitiría que los usuarios vivieran en mundos de realidad virtual sintiendo que de verdad están en ellos y que se trata de una emulación del mundo real en su máximo esplendor.