El Trastorno Depresivo Mayor es uno de los trastornos mentales más diagnosticados entre adultos, se estima que afecta a 300 millones de personas en el mundo y que es la principal causa de discapacidad en todo el mundo (OMS, 2017). Además del coste económico que implica el diagnóstico y su tratamiento, este trastorno del estado de ánimo tiene un impacto negativo a nivel social y personal (Kessler et al., 2010). Teniendo en cuenta estos datos, resulta crucial contar con tratamientos efectivos que reduzcan la sintomatología en nuestros pacientes.

¿Cuáles son los tipos de tratamientos más utilizados en este momento? La farmacoterapia es la modalidad más usada actualmente, mostrando una remisión de los síntomas en aproximadamente el 30% de los pacientes que reciben tratamiento farmacológico (Rush et al., 2006). Sin embargo, este tipo de medicación tiene unos efectos secundarios muy importantes que limitan en gran medida la calidad de vida de los pacientes. El segundo tipo de tratamiento en este trastorno es la psicoterapia. Algunos de los tratamientos utilizados son la terapia cognitiva, la terapia cognitivo-conductual y la terapia interpersonal. Se ha demostrado que la psicoterapia (cuando no se combina con farmacoterapia) presenta ratios de respuesta similares a los de la farmacoterapia (Khan, Lichtenberg, Kirsch, & Brown , 2012). En los casos que se combina la farmacoterapia con la psicoterapia, se observa la mayor tasa de remisión (Luborsky et al., 2002). Aunque estos tratamientos han demostrado ser eficaces para reducir síntomas, es importante tener en cuenta que los ratios de recurrencia son altos (cerca del 60% de los pacientes presenta una recurrencia en los síntomas) y más del 15% de los pacientes no responden a ningún tipo de tratamiento (Beshai, Dobson, Bockting & Quigley, 2011; Fava 2003).

En conjunto, la evidencia científica y clínica pone de manifiesto que los tratamientos actuales para la depresión tienen mucho margen de mejora y existe una clara necesidad de aplicar nuevas técnicas que permitan optimizar el tratamiento. En este sentido, las técnicas de neuromodulación (TN) podrían ser una pieza clave que aportaría grandes beneficios a estos paciente. Entendemos por TN aquellas técnicas que modifican la actividad del sistema nerviosos central, ya sea produciendo un aumento en los potenciales de acción de las neuronas de la estructura cerebral estimulada, o disminuyendo el umbral a partir de cual el potencial de acción se dispara.

Una técnica bien conocida dentro de la Psicología y la Psiquiatría es la terapia electroconvulsiva. Aunque es una técnica que ha demostrado una alta efectividad, sobre todo en pacientes con depresión sin respuesta a tratamiento farmacológico y psicológico, tiene unos efectos secundarios importantes (pérdida de memoria, desorientación, etc) que la convierten en desaconsejable para muchos pacientes (Sackeim et al., 2007; Spaans, Kho, Verwijk, Kok, & Stek, 2013). Como alternativa a esta terapia, en los últimos años se ha producido un incremento exponencial en el número de estudios enfocados a investigar el efecto de las llamadas TN no invasivas. Entre ellas, nos encontramos la Estimulación Magnética Transcraneal (conocida como TMS por su nombre en inglés Transcraneal Magnetic Stimulation) y la Estimulación Transcraneal de Corriente Directa (conocida como tDCS por su nombre en inglés transcraneal Direct Current Stimulation). A diferencia de la terapia electroconvulsiva, estás técnicas solo producen pequeños efectos secundarios en los pacientes (como picor o enrojecimiento de la zona estimulada, dolor de cabeza después de la estimulación) que desaparecen a las pocas horas. Además, especialmente en el caso de la tDCS, el coste de estos dispositivos no es elevado, lo que permite que muchos hospitales e incluso clínicas privadas puedan adquirirlas. Las TN han demostrado su eficacia en diferentes condiciones médicas. En este sentido, es importante resaltar que uno de los referentes en el desarrollo y uso de TN en tratamientos psiquiátricos, neurológicos y psicológicos es el científico español Álvaro Pascual-Leone, que desarrolla sus investigaciones en la Universidad de Harvard, en Estados Unidos.

Específicamente para el tratamiento de la depresión, una amplia evidencia científica ha demostrado que la estimulación de la zona dorsolateral de la corteza prefrontal mejora los resultados de los tratamientos psicológicos y farmacológicos. Diferentes organismos como “Health Canada” y la “Food and Drug Administration” han aprobado la TMS como técnica para el tratamiento del Trastorno Depresivo Mayor y, en la actualidad, las TN comienzan a ser una de las primeras opciones para mejorar el tratamiento de los pacientes con depresión en muchos hospitales del mundo (Holtzheimer & Lozano, 2016). Por ejemplo, países como Estados Unidos, Bélgica o Suecia, incluyen este tipo de tratamientos como algo habitual y como complemento a la psicoterapia y farmacoterapia.

En España, sin embargo, el empleo de estas técnicas parece limitarse a su uso en investigación y solo existe un número pequeño de centros privados y públicos que las utilicen en sus tratamientos. Considerando los resultados positivos observados hasta el momento, se espera que en pocos años también se conviertan en habituales en nuestro país, por lo que es importante que los psicólogos españoles comiencen a interesarse por estás técnicas.

https://youtu.be/0yE3t8uYknE

Matias M. Pulopulos

Laboratorio de Psicopatología y Neurociencia Afectiva, Departamento de Psicología Clínica Experimental y de la Salud, Universidad de Gante, Bélgica.

 

Bibliografía

Fava, M. (2003). Diagnosis and definition of treatment-resistant depression. Biological Psychiatry, 53(8), 649-659.

Holtzheimer, P., & Lozano, A. M. (2016). Neuromodulation in Psychiatry. John Wiley & Sons.

Kessler, R. C., Birnbaum, H., Bromet, E., Hwang, I., Sampson, N., & Shahly, V. (2010). Age differences in major depression: results from the National Comorbidity Survey Replication (NCS-R). Psychological Medicine, 40(2), 225-237.

Khan, A., Faucett, J., Lichtenberg, P., Kirsch, I., & Brown, W. A. (2012). A systematic review of comparative efficacy of treatments and controls for depression. PloS one7(7), e41778.

Luborsky, L., Rosenthal, R., Diguer, L., Andrusyna, T. P., Berman, J. S., Levitt, J. T., ... & Krause, E. D. (2002). The dodo bird verdict is alive and well—mostly. Clinical Psychology: Science and Practice9(1), 2-12.

Organización Mundial de la Salud (20 de mayo de 2017) Depresión. Recuperado de: http://www.who.int/mediacentre/factsheets/fs369/es/

Rush, A. J., Bernstein, I. H., Trivedi, M. H., Carmody, T. J., Wisniewski, S., Mundt, J. C., ... & Fava, M. (2006). An evaluation of the quick inventory of depressive symptomatology and the hamilton rating scale for depression: a sequenced treatment alternatives to relieve depression trial report. Biological psychiatry59(6), 493-501.