• La somnolencia diurna excesiva se asoció a mayor acumulación de proteína beta amiloide en mayores de 70 años.
  • La acumulación tóxica de beta amiloide es uno de los signos patológicos más característicos de la enfermedad de Alzheimer.

Se conocen varias cosas sobre la somnolencia diurna excesiva. Se conoce que aumenta su prevalencia en los adultos mayores y también se sabe, después de estudiar durante muchos años a grupos de mayores, que se vincula a mayor riesgo de demencia.

¿Por qué dormir más de lo deseado durante el día puede aumentar el riesgo de demencia? Una investigación reciente, publicada en la revista JAMA Neurology, viene a dar parte de una respuesta que se antoja compleja.

Los investigadores de Clínica Mayo que dirigieron este estudio creen que una de las claves está en la proteína beta amiloide y su papel en la enfermedad de Alzheimer.

La proteína beta amiloide se acumula de forma tóxica en el cerebro de los enfermos de alzhéimer, siendo considerada una de las principales causas de la enfermedad.

 

¿Cómo se asocia la somnolencia diurna excesiva con la enfermedad de Alzheimer?

En esta investigación los científicos estudiaron a un total de 283 personas mayores de 70 años que no padecían de demencia.

Al comienzo del estudio a cada voluntario se le evaluó sus hábitos de sueño y se le midió la acumulación de sustancia beta amiloide en regiones cerebrales muy vulnerables a la enfermedad de Alzheimer.

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Posteriormente, a lo largo de 7 años, se volvió a medir la acumulación de beta amiloide mediante técnicas de neuroimagen.

Se observó que el 22,3% de los participantes padecía somnolencia diurna excesiva y que en este grupo, al pasar el tiempo, la acumulación de la proteína tóxica fue mayor y ocurrió más aceleradamente.

 

¿Significa esto que las personas que padecen de somnolencia diurna desarrollarán alzhéimer?

No, la investigación solo encontró una asociación, no una relación de causa y efecto. De hecho, tener acumulaciones de beta amiloide no significa que una persona desarrollará alzhéimer.

Muchos adultos mayores sanos tienen esos depósitos sin que por eso lleguen a padecer demencia.

Sin embargo, sí que puede significar que en estas personas existe un riesgo incrementado, sobre todo teniendo en cuenta que parece existir una estrecha relación entre los trastornos del sueño y las enfermedades neurodegenerativas, especialmente con la enfermedad de Alzheimer.

 

¿Las alteraciones del sueño contribuyen al alzhéimer o es el alzhéimer el que provoca esos síntomas?

La ciencia muchas veces se ve atrapada en la eterna pregunta de qué viene primero, el huevo o la gallina.

Con las alteraciones del sueño (incluyendo la somnolencia diurna excesiva) y su vínculo con la enfermedad de Alzheimer sucede algo semejante.

Se ha observado que durante las horas de sueño el cerebro “se limpia” de beta amiloide, y que en ratones a los que se les ha privado de dormir, los niveles de esta proteína aumentan.

Por otra parte, estudios epidemiológicos muestran que los trastornos del sueño son muy comunes en las personas con enfermedades neurodegenerativas, por ejemplo, la somnolencia excesiva durante el día tiene una prevalencia elevada en la enfermedad de Parkinson.

Pero hasta el momento no se ha logrado determinar cuál es la causa y cuál es la consecuencia, aunque todo lo descubierto apunta en una dirección: la calidad del sueño refleja nuestra salud cerebral.

En opinión de uno de los autores de este estudio, el Dr. Prashanthi Vemuri, citado por el diario TIME:

"Espero que la gente entienda que los buenos hábitos de sueño son importantes para tener un cerebro sano, ya que puede prevenir la amiloide, que es una de las principales proteínas asociadas a la enfermedad de Alzheimer".