Una pregunta al aire: ¿Qué tienen en común las empresas Apple, Intel, Google, Yahoo, eBay, Hewlett-Packard, Facebook y Tesla? Sí, lo ha pensado bien.  Todos son actores globales en el sector de TI y todos ellos se fundaron en una zona relativamente pequeña al sur de San Francisco, a la que llamamos Silicon Valley.

No hay duda de que en los últimos cuarenta años el Valle ha hecho historia mundial. Comenzando a principios de los años 50 con el establecimiento del parque industrial de Stanford, la región se convirtió gradualmente en un hotspot para la innovación tecnológica. Las empresas fundadas en Silicon Valley han cambiado nuestra forma de pensar en el mundo; la manera en que nos comunicamos e interactuamos entre nosotros; y, sí, la forma en la que consumimos.

La historia de éxito de esta región en particular de los Estados Unidos tiene algo de arcoamericano. Es una historia de riesgo empresarial, ingenio y, en gran medida, de trabajo duro de los inmigrantes. Para comprender el significado que los inmigrantes han supuesto en el éxito de Silicon Valley sólo se necesita dar un vistazo a sus contribuciones en las últimas décadas. Durante los años ochenta y noventa la zona atrajo a más trabajadores extranjeros que cualquier otra parte del país. A finales de siglo, más de la mitad de sus trabajadores de ciencia e ingeniería eran extranjeros. Alrededor de ese tiempo los inmigrantes fueron responables del 52 por ciento de todas las nuevas empresas creadas en Valley.

Una de las razones clave por las que las empresas han podido atraer a tantos trabajadores extranjeros son los programas de visas. Programas que son eficaces y que han permitido a especialistas de todo el mundo ocupar puestos de trabajo en las empresas de innovación y tecnología.  El más conocido de estos es el programa de visas H-1B. Tales programas de visas, sin embargo, son polémicos por decir algo ligero. Los críticos sostienen que las visas H-1B han sido utilizadas principalmente por las compañías para contratar a trabajadores extranjeros más baratos en lugar de pagar salarios adecuados a los especialistas en las nuevas tecnologías nacidos en Estados Unidos. Las empresas, por otra parte, han argumentado que en un escenario de competencia global, las empresas tienen que buscar talentos a nivel mundial. Lo que está claro es que en la actualidad, las políticas que se barajan para limitar la inmigración de especialistas pondrían en riesgo la posición de liderazgo de Estados Unidos en el sector. "Estados Unidos está participando en un concurso de talento", dijo Michael Seibel, CEO de la empresa tecnológica Y Combinator, "Si cambiamos las políticas de inmigración y hacemos más difícil que la gente inteligente venga y se quede, vamos a empezar a perder esta batalla. "

La batalla doméstica sobre el programa H-1B, sin embargo, es sólo la punta del iceberg. Se trata de una discusión más profunda que tiene que ver en como los EE.UU en la era de la presidencia Trump está luchando con su identidad como nación de inmigrantes. Aunque ahora hay un gran revuelo mediático hay que reconocer que no es la primera vez que los americanos han estado divididos sobre cómo equilibrar la dificil balanza de identidad e inmigración. Un repaso al siglo XIX es un ejemplo de esto.

En la América contemporánea, la inmigración se ha convertido en un tema clave para las empresas, la política y la vida cotidiana. Pocas cosas han traído esto mejor a la vanguardia que la elección de Donald Trump como presidente. Tras haber promovido casi exclusivamente una plataforma antiinmigrante, que entre otras cosas prometía frenar la inmigración legal e ilegal y construir un muro a lo largo de la frontera entre Estados Unidos y México, Trump demostró la eficacia de la cuestión en la política electoral.

Para muchos la prohibición de inmigración de seis países predominantemente musulmanes, que el presidente Trump trajo en camino como orden ejecutiva, es sólo el comienzo de una larga y desagradable lucha sobre la inmigración en general. Para los académicos esta lucha es de interés porque tiene lugar en la intersección de la política interna y externa de Estados Unidos, la tecnología y los negocios globales.

Las apuestas para Silicon Valley son realmente altas. Y no es de extrañar que muchos de los trabajadores y empleadores del Valle se hayan manifestado en contra de cualquier medida para limitar la inmigración. Mientras los trabajadores salían a la calle en solidaridad con sus compañeros de trabajo nacidos en el extranjero, los líderes de la industria comenzaron a organizar grupos de presión contra las políticas antiinmigrantes. Sólo el tiempo dirá si esta oposición a Trump ayudará a superar la ola anti-inmigrante en la política estadounidense.

 

Martin Walter

Video sobre manifestacion contra Trump:

https://youtu.be/RXfQ-iDExkU