Si tuviéramos un termómetro para medir la felicidad, ¿cuánta felicidad tendríamos?
La felicidad es el deseo más perseguido porque cuando somos felices las cosas nos están saliendo como queremos, tenemos con nosotros/as a quiénes nos
quieren y conseguimos nuestros propósitos.
Pero, ¿somos felices o estamos felices? Como una característica personal, podemos ser altos/as, bajos/as, morenos/as, rubios/as… y algunos somos felices o infelices. Verlo de este modo explica porqué perseguimos la felicidad sin descanso a lo largo de toda nuestra vida, sin darnos cuenta de que la misma manera que tenemos de referirnos a ella es un error. La felicidad no se conjuga con el verbo “ser” se conjuga con el verbo “estar”.

LA FELICIDAD ES BIENESTAR
Estar bien haciendo aquello que te llena, con las personas que te aportan experiencias positivas, recibiendo y dando algo bueno.
Nadie es feliz por naturaleza ni es feliz pase lo que pase. Entender así la felicidad nos hará sentir mal, agobiados/as, incapaces de cambiar las cosas…
Si la felicidad es un estado y no un rasgo eso significa que tenemos que aceptar que habrá momentos en los que no estaremos felices, pero también quiere decir
que podemos hacer cosas para conseguir estarlo. Nuestra conducta nos acerca a la emoción que deseamos o nos aleja de ella.
Esta es la clave en la que interviene la psicología, es el momento exacto en el que nos hacemos dueños de nuestro bienestar para encontrarnos mejor por medio de hacer cosas que nos hacen sentirnos felices. Dicho todo esto hoy debería ser el Día Mundial de Hacer Cosas para Estar Felices.
Cada decisión que tomamos, por pequeña que sea, nos hace estar más o menos felices.
¿QUÉ PODEMOS HACER PARA ESTAR FELICES?
1º. Identifiquemos nuestras emociones de cada momento: no es lo mismo estar nervioso/a que triste, ni estar triste es lo mismo que estar aburrido/a… según qué
emoción tengamos en este momento tendremos que hacer unas cosas u otras.
. Una vez identificada nuestra emoción tenemos que desarrollar conductas que nos hagan salir de esa emoción que no deseamos. Primero neutralizamos la
emoción que queremos cambiar. Por ejemplo, si lo que nos pasa es que estamos aburridos/as eso puede dar cierta sensación de desesperanza pero se irá al
ponernos a hacer cosas. A veces para cambiar algunas emociones hace falta la ayuda de un/a psicólogo/a.
. Ya en “territorio emocional neutro” nos ponemos a la acción haciendo aquello que nos hace estar bien y sentirnos felices. Eso es personal, a cada uno/a nos
funcionan unas cosas. No tienen que ser grandes cosas como comprar un billete de avión para nuestras vacaciones, también pueden ser cosas más pequeñas como ponernos a hacer algo que nos gusta como por ejemplo cocinar, o llamar a un/a amigo/a, salir a cenar, poner una canción animada y alegre, etc.
4º. Sonríe. Hay estudios que demuestran que sonreír produce bienestar. Porque buscar la felicidad nunca debe ser una búsqueda de la no-tristeza. La
tristeza no es incompatible con la felicidad, estar triste no te incapacita para estar feliz. Podemos tener momentos de felicidad estando en una mala época y
momentos tristes estando en una buena, pero siempre depende de nosotros/as.

https://youtu.be/Y961sl3MudE
Begoña Albalat Peraita

Colaboradora del Máster en Psicología General Sanitaria de la VIU