Por primera vez en España, se ha reconocido una incapacidad, en este caso del 33%, a un menor, que en la actualidad tiene 15 años, por las secuelas sufridas durante los 5 años en que sufrió acoso escolar (bullying) por parte de sus compañeros. El chico sufrió todos los tipos de acoso posibles: maltrato físico,  hostigamiento, intimidación, bloqueo social, manipulación y exclusión desde los 5 a los 10 años, una edad inusualmente temprana para este tipo de actitudes, que pone de manifiesto que ante el bullying hay que estar siempre alerta, desde prácticamente los inicios de la etapa escolar.

Han sido los servicios sociales de la Junta de Castilla y León la primera entidad de España en otorgar una incapacidad como consecuencia de estrés postraumático a causa del terrible bullying sufrido. El muchacho empezó a ser tratado por los facultativos a los 12 años, dos después de sufrir los últimos actos de acoso.

Actualmente tiene 15 años, sigue en tratamiento psicológico y toma cuatro píldoras antidepresivas cada día. Un ejemplo muy ilustrativo de que los síntomas del bullying, por desgracia, no terminan con el acoso, pudiendo acompañar a la víctima durante toda su vida en forma de secuelas físicas o psicológicas y problemas de adaptación social y laboral.

Además de las agresiones, que le provocaron la rotura de un tímpano todavía pendiente de intervención, el chico sufrió «insultos, humillaciones, coacciones, robos, amenazas y agresiones por parte de sus compañeros», tal como consta en su expediente psicológico.

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Para la madre de la víctima el principal error fue «no haber parado la situación cuando empezaron las primeras agresiones», pensando erróneamente «que son cosas de críos». La mujer culpa a los responsables del colegio de dejadez de funciones y el caso ha acabado en los tribunales, ya que el centro niega su responsabilidad e incluso ha demandado a la madre por injurias por acusar al centro de bullying en un blog.

Pese a lo dramático de este caso, Encarna García, presidenta de la Asociación Contra el Acoso Escolar se siente esperanzada porque «es la primera vez que en este país se concede un grado de minusvalía a causa del acoso. No hay un caso igual. Es una puerta muy grande la que se abre para los padres".

El bullying es uno de los principales problemas del ámbito educativo

Con una incidencia muy importante, sobre todo en la enseñanza secundaria, el acoso escolar se ha convertido en seguramente el problema que más preocupa a la comunidad educativa, padres y los propios alumnos. Sus consecuencias son graves y duraderas para las víctimas principalmente y también para acosadores y testigos, y suele ser difícil de detectar por tener lugar en pasillos, lavabos o alrededores de los centros, siempre fuera de la vista directa de los adultos.

La solución es compleja y requiere de intervenciones en distintos ámbitos: personal, familiar y social. Es preciso potenciar desde las aulas y las familias los factores de protección (concienciación, educación en valores positivos y democráticos, inclusión social y máxima comunicación del centro con los alumnos y sus padres), así como estar muy atentos a los síntomas que pueden alertar sobre casos de bullying, poniendo en práctica la acciones y protocolos de actuación establecidos lo más pronto posible.

Autor

Equipo de Expertos

Universidad Internacional de Valencia