La terapia cognitivo conductual es el abordaje recomendado para los problemas de ansiedad desde la perspectiva clínica, con una eficacia sobradamente probada. Dentro del abordaje de los trastornos ansiosos, como las crisis de pánico, fobias y/o trastornos por estrés post-traumático (TEPT), la exposición juega un papel primordial. Como es sabido, la exposición es una técnica en que el individuo se enfrenta directa y presencialmente al estímulo ansiógeno con el fin de rebajar la activación del sistema del estrés y, por tanto, tras la repetición sistemática de dicha exposición, la activación quedaría reducida a la mínima expresión. Cuando los estímulos son tangibles o reconocibles, es sencillo presentarlos al individuo, pero la situación se complica con elementos o situaciones difícilmente reproducibles, como ocurre en casos de ansiedad generalizada, TEPT o determinadas fobias. En dichos casos, una alternativa terapéutica es la exposición con imaginación, donde se recrea la situación a partir de la imaginación del individuo; esta alternativa, pese a ser una opción aceptable, no es la más adecuada ya que no todas las personas tienen la misma capacidad de introspección.

Desde hace unos años, la tecnología ha puesto en manos de los terapeutas diversas herramientas que permiten reproducir situaciones complejas a partir de la creación de entornos virtuales. En el caso de las fobias, desde hace una década se están utilizando dispositivos y entornos de realidad virtual con el fin de recrear las situaciones ansiógenas, tales como el miedo a volar, a hablar en público, a las alturas, claustrofobia, etc. Esta tecnología ha evolucionado hasta alcanzar unos niveles notables de realismo, además de comenzar a ser asequibles y accesibles para el consumidor. Fruto de esta evolución es la recreación de situaciones extraordinariamente complejas, tales como la exposición a situaciones de guerra como parte de la terapia para el TEPT, llevada a cabo con veteranos de guerra estadounidenses. En el video se puede observar una ponencia de la Dra. Rothbaum, de la Emory University (EEUU), donde se exponen los resultados de la aplicación de la exposición mediante entorno virtual a situaciones de guerra. Dicha recreación puede encontrarse en el minuto 30:12 del video.

 

BSSR Lecture Series: PTSD Treatment and Prevention (1:11:21)

https://youtu.be/25_YJlFTzws?list=PLClDsE4SZ2c8JXxC5YO0pBAj4KcOXdseE

 

 

El desarrollo y continua mejora de la tecnología de realidad virtual, añadido al auge de la telemedicina y de las aplicaciones de monitorización, auguran un futuro en el que la psicoterapia se podrá realizar sin moverse de casa gracias a estos dispositivos. Empresas como Oculus (Oculus Rift) o Sony (Playstation 4 VR) ya están comercializando gafas, interfaces de movimiento y otros elementos de hardware y software de realidad virtual, orientados hacia el entretenimiento.  La elaboración de un software con el que poder realizar terapia de exposición desde el propio domicilio es factible.

Sin embargo, al igual que ocurre con el resto de las especialidades médicas, la realización de psicoterapia a domicilio utilizando esta tecnología puede tener una doble lectura: por un lado, su aplicación sería más fácil, práctica, accesible y, a largo plazo, barata; por otro lado, se correría el riesgo de poder obviar el seguimiento por parte de un/a psicólogo/a, algo que indefectiblemente sería contraproducente para el usuario.

 

Sea como fuere, no demos la espalda a la tecnología para poder, así, aprovecharnos de sus ventajas y minimizar sus inconvenientes.

 

 

Dr. Antonio Vidal Infer

Profesor colaborador Máster de Universitario en Psicología General Sanitaria