Que las Tecnologías de la información y la comunicación se han introducido y mejoran progresivamente distintas facetas de nuestra vida cotidiana es un hecho indiscutible. La evolución de las TIC´s  ha desembocado en una mayor conectividad, haciéndonos más eficientes en nuestro trabajo, nuestro ocio y, por supuesto, proporcionándonos mejoras en el ámbito de la salud.

En este último, en el ámbito de la salud, es especialmente importante para los trabajadores de cualquier de sus ramas,  y especialmente para la psicología sanitaria, mantenerse actualizado, pues la producción científica sobre tratamientos que incluyen las TIC´s nos indica que utilizando los recursos tecnológicos disponibles podemos mejorar nuestra labor profesional, lo que se traduce  en última instancia, en el objetivo  esencial de todo profesional de la sanidad: que el “patiens”, aquel que espera y padece, pueda, como mínimo, sufrir menos.

Una de las más devastadoras enfermedades por las consecuencias tanto somáticas como psicológicas y sociofamiliares son sin duda alguna los procesos oncológicos.

El incremento de los procesos oncológicos en las últimas décadas ha hecho que se realice una importante inversión y esfuerzo  tanto en investigación como en formación y preparación de los distintos actores que intervienen en el proceso oncológico;  tanto en lo que se refiere al personal facultativo, como al sanitario y a todas aquellas personas cercanas al círculo del paciente oncológico, y es precisamente este ámbito en uno de los que se está desarrollando proyectos en realidad  virtual.

La realidad virtual  posibilita crear ambientes  en tres dimensiones, ya bien sean realistas o artificiales, permitiendo a los pacientes oncológicos  interactuar  con el entorno, experimentar  emociones e impresiones que varíen su rutina dentro de una estancia en el hospital.

El uso de esta herramienta permite al psicólogo sanitario promocionar emociones positivas, reducir los niveles de ansiedad, depresión y fatiga, aminorando el malestar emocional  y mejorando el manejo del dolor asociado a los procedimientos  médico-quirúrgicos.

Una de las propuestas que realiza Espinoza y colaboradores (2013) consta de una  intervención breve de 4 sesiones de entre 30 y 45 minutos cada una, durante los cuales se sumerge al paciente en un ambiente natural que promocione sensaciones placenteras, favoreciendo la distracción cognitiva, la relajación y posibilitar al paciente experiencias positivas pasadas. También incluye la creación conjunta, entre psicólogo y paciente, de un libro de vida destinado a escribir  y reelaborar sobre las experiencias por las que el paciente ha pasado.

Los resultados arrojaron  mejorías significativas en el ánimo, bienestar y la tranquilidad de los pacientes, consiguiendo con ello, uno de los objetivos principales de la psicología sanitaria, la reducción del sufrimiento.

https://youtu.be/84EF0JjTRIE

Jesús A. Santolaya Prego de Oliver, profesor del Grado en Psicología de la VIU