El término radiofrecuencia es muy conocido en varios campos. Aunque en el mundo de la estética, se emplea como tratamiento para el cuidado de la piel. En las comunicaciones móviles, la temática que nos ocupa, tiene otros usos, aunque el funcionamiento en realidad es el mismo. La diferencia está en los resultados que produce.

Qué es radiofrecuencia

El término se aplica para definir una parte del espectro electromagnético. Concretamente, la parte con menos energía de este. La transmisión de las ondas se produce al generar una corriente a través de un conductor, y se recibe con una antena. El ejemplo más claro es el de una estación de radio y un aparato receptor, como el de nuestro coche.

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Aplicación en las comunicaciones

Normalmente nos referimos a las ondas de radio como el medio con el que la radiofrecuencia llega a equipos de comunicación como walkie talkies y radios comerciales. Sin embargo, estas ondas abarcan todos los dispositivos de comunicación que tenemos. Como la televisión, el sistema GPS o las redes móviles. También están presentes en el mundo de los radioaficionados y cualquier otro tipo de elemento que cuente con un emisor y un receptor inalámbricos.

Radiofrecuencia en medicina

Las ondas de radio se aplican desde hace décadas en tratamientos médicos, tanto incisivos como no invasivos. Desde bisturíes que cauterizan según abren el cuerpo hasta la popular máquina de resonancia magnética, en la medicina hay muchos dispositivos y técnicas que se valen de estas emisiones. Los descubrimientos y avances aún se suceden, y no se descartan nuevas aplicaciones en este campo en el futuro.

Tratamientos de estética

Como hemos dicho, la radiofrecuencia también es muy conocida por su aplicación en el cuidado de la belleza. En estos casos se emplean ondas de frecuencias menos intensas que las aplicadas en una operación. Dependiendo de estas frecuencias, se pueden aplicar para reducir las arrugas, ayudar a cicatrizar heridas o estimular la producción de determinadas sustancias en el organismo.

Radiofrecuencia RFID

Ya hemos hablado de las etiquetas RFID y su uso en varios campos. Estas etiquetas emplean frecuencias eléctricas diversas, con las que se puede mandar un mensaje al receptor. Algunas de ellas necesitan alimentación, mientras que otras pueden prescindir de ella, en función del uso que tienen. El ejemplo más común hoy día son las etiquetas antirrobo de los supermercados. Al pasar por un arco que emite ondas, este receptor las identifica y puede activar una alarma.

Otros usos

En realidad, hay muchos otros usos para estas ondas. Se aplica en industrias como la del metal,  la alimenticia o la astronomía. Los expertos en comunicaciones móviles y otros campos siguen investigando y descubriendo nuevas formas de uso. De modo que no podemos hacer una lista completa de cuáles son todas las aplicaciones que tienen. Probablemente se trate de una fuente de estadio y desarrollo de tecnologías inagotable. Tanto para estas como para nuevas aplicaciones en el futuro. Algo que no es nada extraño, pues al fin y al cabo, las ondas de radio nos rodean y están presentes en todo nuestro universo.