De forma generalizada, las buenas prácticas pueden definirse como actuaciones o experiencias que, persiguiendo unos objetivos concretos, han conseguido obtener resultados positivos, apropiados o aconsejables, demostrando su eficacia y utilidad en un contexto concreto. Una cuestión muy importante respecto a las buenas prácticas es que siempre se refieren a hechos concretos, no únicamente a intenciones.

Ejemplos de buenas prácticas

A continuación citamos algunas acciones de buenas prácticas que ya se han llevado a cabo en algunos centros y aulas españolas de Educación Secundaria Obligatoria (ESO), caracterizadas por haber conseguido obtener buenos resultados en la resolución de conflictos, formación adecuada del profesorado o mejora de la comunicación con los padres.

El aula de convivencia

Es una alternativa a la expulsión fuera del centro para aquellos alumnos que han cometido faltas graves de convivencia. Los centros que han optado por esta opción, en vez de enviar a casa durante unos días a los alumnos que han cometido faltas graves o muy graves, estos pasan una serie de horas lectivas en un aula aparte con un profesional especializado en la resolución de estas situaciones conflictivas o problemáticas: un educador social.

Otra posibilidad un poco distinta, que ha dado resultados incluso mejores en algunos centros, consiste en sustituir la figura del educador social por profesorado voluntario. En todo caso, los objetivos con estos alumnos siempre deben ser:

  • Logra reconducir determinadas conductas de estos chicos y chicas mediante el diálogo y la reflexión
  • Actuar como aula de transición para alumnos expulsados fuera del centro por un expediente disciplinario antes de incorporarse a las clases ordinarias.

Por lo general, estas tipo de prácticas logran mejorar considerablemente la convivencia en los centros que las ponen en práctica, lo que queda demostrado cuantitativamente con la disminución  del número de amonestaciones en relación a cursos anteriores y en muchos de los alumnos que han pasado por este tipo de aulas no han vuelto a reincidir en un mal comportamiento.

 

La mediación entre iguales

Otra buena práctica es la mediación entre iguales, es decir, entre los propios alumnos como forma de solucionar los conflictos que surgen en el día a día de  los centro escolares e una manera pacífica. Este sistemas pueden implantarse configurando equipos de trabajo con mayoría de  alumnos (entre 12 y 15) y unos pocos profesores (normalmente 4), los cuales reciben formación específica.

Para aumentar las eficacia de este tipo de buenas prácticas, se pueden organizar acciones complementarias conjuntas entre el alumnado y el profesorado en colaboración con el departamento de orientación y las tutorías. Los resultados positivos se observan no sólo entre el alumno que ha necesitado una mediación, sino también entre el equipo de trabajo (alumnos y proferoes), ya que adquieren experiencia y habilidades en la resolución de este tipo de situaciones.

Formación del profesorado

La formación del profesorado en resolución de conflictos y otras situaciones es fundamental para el éxito de estas iniciativas. Por este motivo es importante organizar y dar las máximas facilidades desde la Dirección del centro para que los profesores que así lo deseen puedan matricularse en: seminarios, cursos, congresos y actividades de autoformación por Internet.

Mejora de la comunicación con los padres

Otro ejemplo de buena práctica es la organización de talleres de padres con la finalidad de dotarles de recursos y competencias pasa asesorar y orientar a sus hijos en temas de convivencia, acoso escolar o bullying o sexualidad. Siempre de forma voluntaria, los padres pueden asistir a sesiones individuales o en pequeños grupos con psicólogos, psicopedagogos y otros profesionales donde se trabajan  aspectos como la resolución de conflictos familiares, la mejora de la comunicación con los hijos o el funcionamiento de la dinámica familiar.

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