El uso del smartphone está más que generalizado. Tanto que prácticamente no hay nada que no se pueda hacer con este dispositivo. Las aplicaciones móviles están tan generalizadas que hay una para cada cosa. Empresas y particulares se plantean programar app como fuente de ingresos o para ampliar sus servicios.

La lista de aplicaciones disponible en las páginas de descargas, tanto oficiales como Google Play Store o la App Store de Apple, como las que no están en ellas es inmensa. Más de un millón de apps están listas para ser descargadas e instaladas. Y lo más impresionante es que unos miles se han creado sin tener nociones de programación.

 

Programar app mediante plantillas

Una de las formas más sencillas para desarrollar una aplicación es usar una plantilla. Hay varios sitios en los que se pueden realizar, tomando como base alguno de los modelos y cambiando fácilmente elementos.

Se pueden cambiar colores para adaptarlos a tus preferencias. Y poner o quitar nuevas simplemente arrastrándolas.

 

Programas tipo puzzle

Los builders son programas que permiten ir creando app para móviles insertando funciones como  si se tratase de las piezas de un puzzle. Este método se emplea también para aprender a programar. Y en muchas escuelas se dan clases de diseño y programación informática de este modo.

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El método no puede ser más fácil. Solo hay que buscar la orden adecuada y ponerla en el panel de control. Después se le añaden otras en función de cómo queremos que se comporte el programa. Puede ser muy simple o tan complejo como se pueda llegar a programar. Además, se puede probar para ver si realmente funciona. Si no, basta con revisar las opciones y ver cuál puede ser el problema.

Además, estos puzzles se pueden convertir a código de programación. El resultado es una aplicación con la que cualquiera puede trabajar, e incluso aprender las órdenes del lenguaje en el que se haya convertido.

 

¿Cuáles son los usos que se le pueden dar a una app?

Como hemos dicho, los usos que tiene una aplicación móvil son casi ilimitados. Algunos de ellos están destinados a realizar tareas de gestión como llevar un registro en almacenes, manejar la contabilidad o crear entradas y salidas. Algunas de ellas se pueden unir a otras tecnologías como las etiquetas rfid para ampliar las funciones o comunicarse con otros dispositivos.

Otras apps son puramente lúdicas, y simplemente tienen la función de entretener. Hay juegos que se han convertido en virales a pesar de ser muy simples, como ocurrió con el popular Flappy Bird.

En otros casos las apps son una vía para comunicarse con los usuarios. Muchas empresas tienen la suya propia, donde suben noticias, envían alertas o simplemente trabajan su imagen de marca. Hay hoteles que ls usan como central de reservas, y ahora están de moda las apps de cadenas de comida rápida.

Sea cual sea el caso, la buena noticia es que no se necesita ser programador para programar app. Hay métodos que son de gran ayuda. Aunque la opción de contar con alguien que la desarrolle tampoco es una mala idea, ni mucho menos.