No es nuevo afirmar que las TIC ¨pueden ser un elemento de suma importancia en la mejora de la calidad de vida, de la normalización y de la integración social y laboral de las personas con discapacidad¨, (Moya, 2009, p. 6). Sin embargo, y como advierte Cayo & Trujillo (2006), aunque resulte extraño, si el desarrollo de las tecnologías no tiene en cuenta las características propias de este colectivo, puede beneficiar la aparición de nuevas formas de exclusión social.

Ésta situación beneficia la aparición de graves retrocesos para las personas con discapacidad, en ámbitos tan fundamentales como el acceso a la educación, el trabajo y por supuesto, a la comunicación y cultura.

De este modo el uso de Productos de Apoyo se constituyen como soluciones óptimas, en situaciones en las que un déficit, pueda producir restricciones en la participación y limitaciones en las actividades de la vida diaria, limitando el funcionamiento autónomo en entorno determinado.