Este artículo te da una visión sobre el concepto de productividad global dentro de la empresa. Si ya conoces este término, o quieres profundizar sobre la productividad personal, no dejes de leer este otro artículo: Cinco claves para mejorar tu productividad personal

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El concepto es utilizado por las grandes empresas para incrementar la productividad mediante el control y examen de los factores que la determinan y de aquellos elementos que intervienen en la misma. De esta manera, las nuevas tecnologías, la organización del trabajo y del personal, el estudio de los ciclos y la distribución establecerán la productividad global de una compañía.

Se trata por lo tanto de la relación que se establece entre la producción de una compañía y aquellos factores que han sido necesarios para llegar a conseguir dicha producción.

Esto quiere decir que para medir la productividad global de una empresa tendremos que estudiar el grado de introducción de nuevas tecnologías en el proceso de producción; así como analizar la organización de los trabajadores para conseguir la producción necesaria; o comprobar si el tiempo que tarda en producirse un producto o servicio y venderse al cliente es el adecuado.

 

 

¿Cómo incrementar la productividad global de una empresa?

Una vez que ya tenemos claro el concepto de productividad global conviene que nos centremos en lo que está a nuestro alcance para conseguir un crecimiento de nuestra productividad global.

Lo primero que tendrá que procurar una compañía es que los equipos estén formados y motivados. Y es que es proporcional el buen clima de una empresa al rendimiento de la misma.

La innovación y la modernización de los procesos productivos es fundamental para mejorar la productividad global de la empresa. Una inversión que no siempre tiene que ser económica, ya que innovar no olvidemos que es simplemente hacer las cosas de manera diferente para provocar un beneficio mayor a la empresa.

El tercer aspecto clave para aumentar la productividad de la empresa es la óptima gestión del tiempo. Es decir, planificar, detallar y ejecutar procesos en función de los tiempos. Con frecuencia la falta de organización interna impide poder priorizar tareas. En este sentido, es importantísimo saber observar para poder percibir el talento, delegar
responsabilidades, repartir las tareas y motivar. Una labor que debe iniciarse desde los cargos superiores hasta el último empleado de la compañía.

 

“Organízate con eficacia” de David Allen

Para que una empresa sea productiva en su totalidad es necesario que lo sean también sus empleados. Es por esto que merece la pena leerse el libro publicado por David Allen “Organízate con eficacia”, una revisión actualizada a los nuevos tiempos de una obra publicada por primera vez hace 14 años.

Se trata de una obra que se basa en la metodología GTD (Getting Things Done) para la gestión de la productividad. Un modo de actuar que nos obligará a hacer incidencia en aquellos compromisos mal gestionados y utilizar herramientas que nos ayuden a mantener el control de nuestras tareas, evitando dejar nuestra organización en manos únicamente de nuestra memoria.

El libro ha sido considerado por la prestigiosa revista Time como “El libro de autoayuda empresarial imprescindible de la década”. Un método seguido por millones de empresarios que se basa además en la premisa que sólo cuando estamos relajados podemos pensar con claridad.