Vivimos más y mejor. Y eso gracias en buena medida a la prevención primaria secundaria y terciaria, que es uno de los pilares de cualquier sistema de salud pública. La tecnología ha venido a transformar la prevención en el campo de la salud, llevándola a niveles inimaginables.

Recientemente se anunció que este año se había acertado con la previsión del tipo de virus que esta temporada estaba causando la gripe estacional. Gracias a eso las vacunas han sido más afectivas. Este acierto de la OMS, que es la organización que recomienda cuál es la composición de las vacunas, se debe a toda una red de centros en el mundo que comparten cantidades increíbles de datos. Ese es un ejemplo de cómo la tecnología actual permite prevenir enfermedades.

Las nuevas tecnologías nos hacen preguntarnos dónde están los límites que por ahora no se ven claros. En nuestro artículo hablaremos de los adelantos tecnológicos que están cambiando la prevención primaria secundaria y terciaria de salud. Pero antes, aclaremos conceptos.

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Qué se entiende por prevención primaria secundaria y terciaria

El objetivo de la prevención en el campo sanitario es el de reducir riesgos a la salud en la población. La prevención primaria busca evitar la aparición de enfermedades; por ejemplo, mediante la vacunación. La secundaria se orienta a detectar las enfermedades lo más tempranamente posible, cuando aún no hay síntomas, facilitando así una intervención que retrase o impida la evolución de la enfermedad.

La prevención terciaria tiene por objetivo prevenir la discapacidad en la persona ya afectada, así como facilitar su rehabilitación.

Tecnología que está cambiando la prevención primaria secundaria y terciaria.

Big Data: la llamada revolución de los datos está empujando los límites de la prevención primaria secundaria y terciaria. Por solo poner un ejemplo, los registros médicos electrónicos están generando una cantidad de información que ha llevado a estudios epidemiológicos muy importantes. No estamos hablando de información sobre una persona o una enfermedad, estamos hablando de información de millones de personas sobre miles de enfermedades.

Si bien en España este es un terreno que tiene mucho por avanzar, en países como EE.UU, Suecia o Noruega, las investigaciones realizadas teniendo acceso a estos datos han permitido identificar factores de riesgo de muchas enfermedades, lo que se traduce en mayores oportunidades de prevención.

Tecnología wearable que monitoriza indicadores de salud: ya no hace falta que la enfermera diga que alguien tiene la tensión arterial alta. Los propios usuarios pueden llevar un control sobre indicadores de salud como la tensión arterial, la calidad del sueño o la actividad física gracias a dispositivos como las bandas de actividad. Estos indicadores se pueden convertir en un motivo importante para desarrollar conductas preventivas. El profesional de la salud debe esta actualizado sobre las diferentes opciones que hay en el mercado y tener en cuenta su influencia sobre la conducta de la persona.

Acceso masivo a la información: ¿Alguno recuerda cuando la información más abundante sobre una enfermedad venía de una enciclopedia? Sí, enciclopedias, esos robustos libros que muchos adolescentes posiblemente nunca han visto. Ahora los profesionales y los gestores de políticas públicas encargados de la prevención primaria secundaria y terciaria, tienen que tener en cuenta que cualquier persona tiene acceso en cuestión de minutos a información detallada sobre su enfermedad, pronóstico y posibles tratamientos.

Si bien puede significar que la población asume una mayor responsabilidad, también implica serios riesgos debido al poco control sobre las fuentes consultadas. Las instituciones sanitarias deben adoptar un papel más activo en la generación de contenido de salud de calidad, tomando el ejemplo de los Institutos Nacionales de Salud estadounidenses que crearon MedlinePlus, una web líder en la actualidad en información sobre salud.

Rehabilitación y prevención de deterioro mediante plataformas digitales: empresas nativas digitales están transformando el mundo de la rehabilitación cognitiva, pero también de la prevención del deterioro intelectual. Multitud de plataformas ofrecen acceso a sesiones completamente online que permiten estimular cognitivamente a una persona y todo de manera individualizada. Según la enfermedad, así son los ejercicios que se plantean. Y aunque no exista una enfermedad de base, la persona puede acceder a ejercicios para entrenar las habilidades mentales. Muchos centros de rehabilitación ya cuentan con estas plataformas entre su tecnología.

 

Autor

Equipo de Expertos

Universidad Internacional de Valencia