Comprar compulsivamente, pasar horas visionando pornografía online, obsesionarse con acudir al gimnasio, con estar moreno, etc. estos son varios ejemplos de conductas que en ocasiones pueden escapar al autocontrol configurándose como un problema objeto de atención clínica. La prevalencia de las adicciones comportamentales  se incrementa en los últimos años llegando a integrarse progresivamente como un trastorno mental que abarca desde lo impulsivo hasta lo propiamente adictivo; a este respecto, la concreción clínica de las adicciones comportamentales parece pues definirse con la inclusión en el Manual Diagnóstico y Estadístico de los Trastornos Mentales (DSM 5), del trastorno por juego patológico como trastorno adictivo no relacionado con sustancia; parece pues que estamos en la antesala de la inclusión y por tanto de la definición de las adicciones comportamentales o no “tóxicas”.

La génesis de este subtipo de adicción abarca desde lo biologicista/genético hasta lo ambiental, donde parece que estos factores exógenos desempeñan un mayor papel, desprendiéndose del fácil e incluso obligatorio acceso a este tipo de conductas como el ejercicio físico, la telefonía móvil, etc., parece que los aspectos externalizantes y la normalización social de los mismos: cultura de la imagen, status, etc. desempeñan un papel protagonista en la génesis del problema, a la vez que dificultan el establecimiento de un punto de corte o criterios clínicos donde se ubique el diagnóstico y la gravedad del mismo o de otro modo…la diferencia entre uso, uso inadecuado o adicción.

A este respecto, se desprende en los últimos años una mayor demanda asistencial llegando tasas del 61% en Estados Unidos o un 11% de menores con adicción al móvil en territorio europeo, unido a una mayor comorbilidad con trastornos del estado de ánimo o de consumo de sustancias que dificultan el acceso a los tratamientos tradicionales, donde existen escasos programas de intervención específicos al respecto; a su vez y como se indica con anterioridad la imposibilidad de control sobre el objeto de la conducta ya sea ejercicio, comida o simplemente el acceso a un punto wi-fi, configura a las adicciones comportamentales como uno de los problemas más sutiles, de mayor curso evolutivo y más desfavorable pronóstico dentro de la intervención clínica a desarrollar. Son pues varios los objetivos a conseguir dentro de la prevención e intervención con este tipo de conductas donde el papel de la impulsividad y búsqueda de sensaciones determina en gran medida el curso de la recuperación, a la vez que el aumento del número de personas con este problema, pasando de ser una realidad focalizada en menores, quienes han madurado concretándose en una compleja colectividad de adultos con graves problemas de compras online, uso de redes sociales o de control de la ingesta.

Resulta necesario, conocer a la vez que obtener las estrategias preventivas adecuadas para educar y prevenir los diversos subtipos de adicciones comportamentales, estas así como las diferentes modalidades para su prevención se estudian ampliamente en el Máster Universitario en Prevención de Drogodependencias y otras Conductas Adictivas donde no cabe duda se llega de manera puntual a las crecientes adicciones comportamentales.

Author

Abel Baquero Escribano

Docente en el Máster Universitario en Prevención de Drogodependencias y otras Conductas Adictivas