La lucha contra el coronavirus ha puesto en relieve el papel fundamental de diversos colectivos profesionales en nuestra sociedad, y sin duda uno de los más destacados es el de los profesionales sanitarios.

A fecha de febrero de 2020, momento en que se inició el brote de coronavirus en España, había un total de 147.000 médicos, 182.000 enfermeros y 317.000 otros profesionales sanitarios ejerciendo en la Atención Primaria. Esto significa un aumento de 1.000 facultativos, 2.000 enfermeros y 20.000 otros profesionales de AP, respecto a diciembre de 2019. A fecha de hoy las nuevas contrataciones del sector sanitario público alcanzan alrededor del 5% de la plantilla (unos 28.500 profesionales, aproximadamente), un esfuerzo que sin embargo no llega a cubrir la necesidades de personal de uno de los sectores laboralmente más exigidos por la emergencia sanitaria.

A esta necesidad imperiosa de personal se une otro hecho preocupante, y es la alta tasa de infección por COVID-19 que sufre el personal sanitario. Al momento de escribir este artículo, las cifras oficiales se sitúan en 29.467, lo que significa que este colectivo representa el 16,67 por ciento del total de los casos confirmados en España.

Estas circunstancias hacen que el personal sanitario tenga que llevar a cabo su fundamental labor en unas condiciones especialmente difíciles, una situación que ilustra a la perfección el testimonio que el alumno de la Universidad Internacional de Valencia Pedro Mas nos hizo llegar hace unos días “Me llamo Pedro, y soy estudiante del Máster Universitario en Nutrición y Salud en la VIU. Soy Enfermero en la Unidad de Reanimación en el Hospital General Universitario de la Arrixaca. Murcia. La crisis sanitaria que estamos sufriendo actualmente nos ha llegado a todos por sorpresa, es una situación crítica que no tiene precedentes. Desde mi punto de vista, y el de muchos de mis compañeros, la falta de material de protección para realizar nuestro trabajo de una manera segura dificulta mucho nuestra rutina. Sin embargo, ahora más que nunca estamos viendo cómo la gente presta su ayuda de la manera más altruista posible; mascarillas de tela y viseras protectoras hechas con impresoras 3D. Es un momento complicado y difícil, por ello, debemos luchar juntos para alcanzar una meta en común: el fin de la pandemia.”

El relato de Pedro Mas es un claro ejemplo del profundo compromiso con el bienestar de la sociedad, la vocación de servicio, y el espíritu de sacrificio que ha provocado que el personal sanitario reciba la admiración y reconocimiento, tanto de la sociedad española y como de la de todo el planeta, en estos momentos tan difíciles. Pero además de esto, destaca la importancia de contar con profesionales con una formación sólida y actualizada, capaces de adaptarse a entornos cambiantes y con una ética centrada en el bienestar y salud del paciente.

Esto nos lleva a una de las conclusiones más evidentes que nos deja esta crisis: la importancia fundamental de las Ciencias de la Salud. Si ya sabíamos que se trataba de un campo de saber de valor estratégico, la irrupción del COVID-19 ha dejado meridianamente claro que se trata de un área de conocimiento indispensable para el futuro de la humanidad, y debe ser tratada como tal, en todos los niveles, desde la formación hasta las políticas públicas nacionales e internacionales. Es por esto que desde la Universidad Internacional de Valencia nos reafirmamos en nuestro propósito de seguir potenciando el crecimiento de nuestra Área de Ciencias de la Salud. Porque necesitamos muchos más profesionales como Pedro Mas, en quien resumimos el enorme agradecimiento que sentimos hacia la gran cantidad de alumnos de VIU que se encuentran en primera línea de batalla contra el COVID-19, y hacia todos los trabajadores y trabajadoras que hacen posible que no solo mantengamos la esperanza, sino que tengamos el convencimiento absoluto de que más temprano que tarde superaremos esta difícil coyuntura y volveremos más fuertes que antes.