Romeo y Julieta se encontraron y se gustaron. Puede que un mes después descubrieran que eran muy distintos y que no podían tener una relación, pero sucedió algo: les prohibieron estar juntos. Esta prohibición supuso que lucharan con todas sus fuerzas por su relación.Este es solo un ejemplo de cómo podría funcionar la psicología inversa: cuando nos prohíben algo, será lo primero que hagamos.

Cuando sentimos que nuestra libertad es controlada y nos lanzamos a hacer lo que nos prohíben, por ello, la idea principal de la psicología inversa es decir a otra persona lo contrario a lo que queremos que haga, para lograr que haga justo lo que esperamos. Se trata de una forma de motivar a alguien, prohibiendo justamente lo que deseamos que realice.

 

Descarga gratis nuestra guía: Las áreas de la psicología y la aplicación de las nuevas tecnologías

 

Un experimento de psicología inversa

Wilson y Lassiter en el año 1982 realizar un estudio para investigar el funcionamiento de la psicología inversa que más tarde se denominó teoría de la reactancia. Juntaron a varios niños con diversos juguetes e identificaron un juguete que los niños no usaban.

Se dividió al grupo de niños inicial en dos grupos, al primero se les dijo que podían jugar con cualquier juguete y al segundo que podían jugar con todos los juguetes excepto con el que se había identificado como el juguete que los niños no usaban. Más tarde, se les dijo a todos los niños que podía jugar con cualquier juguete.

Como resultado de todo lo anterior, el segundo grupo de niños jugó hasta tres veces más tiempo con el juguete que había estado prohibido. Posteriormente, se llevaron a cabo experimentos en adultos con resultados parecidos. Todo esto lleva a una conclusión: cuando se prohíbe utilizar un objeto a una persona, ese objeto se hace más deseable.

 

Pasos para aplicar la psicología inversa

No existen reglas en la utilización de la psicología inversa, pero sí algunos pasos que podemos seguir:

  • Considera con quién vas a utilizar la psicología inversa. Esta técnica no funciona con todo el mundo igual. Suele tener más éxito sobre todo en adolescentes puesto que se caracterizan por la rebeldía y el desafío a la autoridad.
  • Piensa en tu meta. Fíjate un objetivo, qué quieres lograr de la otra persona. De esa forma tendrás claras las opciones a plantear.
  • Oponte a la opción que quieres que elija la otra persona. Si hay dos opciones y hay una que deseas que la otra persona elija oponte a esa elección, la otra persona sentirá que su libertad de elegir queda limitada.
  • Mantén el tono de la conversación. Cuando te opongas a una de las opciones hazlo manteniendo el mismo tono de voz que has utilizado hasta ese momento. Es decir, si estás enfadado, oponte enfadado.
  • Presiona para que la otra persona tome una decisión. Se trata de presionar de forma sutil de manera que la otra persona sienta que está tomando su decisión con total libertad. Pregunta qué quiere hacer y deja que hable y decida.

Guía: Áreas de la psicología

Autor

Equipo de Expertos

Universidad Internacional de Valencia