Las oposiciones son una de las principales salidas laborales de los maestros, puesto que periódicamente las distintas administraciones autonómicas sacan a concurso las plazas de los colegios e institutos de titularidad pública. Cada oposición tiene unos requisitos específicos, por lo siempre se debe acudir a enlaces y fuentes oficiales para informarse correctamente  antes de inscribirse y preparar el proceso selectivo.

De cualquier modo, los requisitos básicos, el tipo de pruebas y los temarios no suelen experimentar cambios significativos durante muchos años, por lo que la siguiente información puede servir como referencia.

Requisitos generales

Son básicamente los siguientes:

  1. a) Ser español o nacional de alguno de los demás Estados miembros de la Unión Europea en los términos especificados por la Directiva 2004/38/CE del Parlamento Europeo
  2. b) Tener cumplidos dieciocho años y no haber alcanzado la edad establecida, con carácter general, para la jubilación.
  3. c) No padecer enfermedad ni estar afectado por limitación física o psíquica incompatible con el desempeño de las funciones correspondientes.
  4. d) No haber sido separado, mediante expediente disciplinario, del servicio de cualquiera de las Administraciones públicas, ni hallarse inhabilitado para el ejercicio de funciones públicas.
    e) No ser funcionario de carrera del mismo cuerpo al que se refiera la convocatoria.
  5. f) Acreditar, en su caso, el conocimiento de la lengua cooficial de la Comunidad Autónoma convocante, de acuerdo con su normativa.
  6. d) Requisito específico de titulación. Estar en posesión del título de Maestro/a o el título de Grado correspondiente (por ejemplo, Maestro/a, Diplomado/a en Profesorado de EGB, Maestro/a de Enseñanza Primaria)

Las oposiciones de maestro suelen constar de dos fases diferenciadas: la fase de oposición y la fase de concurso.

 oposiciones magisterio

 

Las pruebas de la fase de oposición

El principal objetivo de las pruebas de selección es identificar una serie de competencias y condiciones en cuanto a conocimientos, personalidad y actitudes con el fin de elegir a las personas más idóneas para ocupar unos determinados puestos de trabajo.

Las oposiciones de magisterio suele incluir los siguientes tipos de pruebas:

  • Pruebas teóricas de conocimiento del temario oficial.
  • Pruebas prácticas:
    • Ejercicios prácticos para comprobar si el candidato tiene los conocimientos científicos y las habilidades técnicas correspondientes a la especialidad docente a la que opta.
    • Preparación y defensa oral de una programación didáctica.
    • Preparación y exposición de una unidad didáctica.

Pruebas teóricas. Temario

El candidato de cualquier oposición debe conocer y estudiar el temario oficial con el fin de demostrar si tiene los conocimientos de carácter teórico y científico necesarios para ejecutar correctamente las funciones del puesto de trabajo al que aspira.

Habitualmente, en las pruebas de magisterio el o la aspirante tiene que desarrollar por escrito un tema, de entre dos posibles elegidos al azar por el tribunal, del temario oficial.

Para conocer y adquirir el temario oficial de cada convocatoria, es aconsejable acudir personalmente o consultar la información adicional de algún centro especializado en preparación de oposiciones.

 Pruebas prácticas

Las pruebas prácticas de las oposiciones en general son muy diversas y sirven para evaluar diversos aspectos del candidato con el fin de comprobar si tiene las aptitudes, actitudes, competencias motivaciones, adaptaciones emocionales y habilidades idóneas para el puesto al que aspira.

En los procesos de evaluación de magisterio, el objetivo del tribunal es evaluar las habilidades y aptitudes pedagógicas, así como  su capacidad para enseñar y comunicar sus conocimientos sobre un tema determinado.

Aunque puede haber variaciones, por lo general el candidato debe programar y defender oralmente  una unidad didáctica.

Fase de concurso

En la fase de concursos se valorar dos tipos de competencias:

  • La formación académica.
  • La experiencia docente

En el documento legal correspondiente a cada oposición se incluye toda la información relativa a los baremos: sistema de evaluación de los méritos, máximo de puntos de cada competencia y total de puntos máximo. En algunas oposiciones únicamente pasan a la fase de concurso los candidatos que han superado la fase de concurso.

Consejos para los opositores

Estas son algunas normas básicas y errores muy comunes a evitar que todo opositor debe seguir para aumentar las posibilidades de conseguir la ansiada plaza.

  1. Organizar y planificar el tiempo con coherencia y realismo

Es muy importante realizar una planificación  de la preparación de oposiciones de forma realista e integral, teniendo en consideración todos los temarios y pruebas prácticas a preparar y el tiempo que de verdad disponemos en función de nuestras obligaciones y estilo de vida.

  1. Poner en práctica técnicas adecuadas de estudio y asimilación intelectual

No existe una técnica o método único y eficaz para todos. Cada persona tiene unas formas particulares de aprendizaje que les resultan más eficaces y, por lo tanto, son las que debe poner en práctica. Existen muchas opciones: subrayados, resúmenes, mapas conceptuales, esquemas, reglas nemotécnicas, etc.

Por otro lado, es muy importante tener en cuenta que el aprendizaje es algo que se va consiguiendo progresivamente y que la memoria se basa en la repetición. Esto significa que los esfuerzos y “atracones” muy intensos de última hora no suelen dar buenos resultados.

  1. Positivismo y nivel emocional elevado

Las oposiciones son una carrera de fondo, no un sprint. El éxito depende de una preparación de muchos meses, por lo que conviene dosificarse y otorgarse pequeños premios a modo de recompensa de los logros parciales que se vayan consiguiendo. Es la mejor forma de mantenerse optimista y positivo.

  1. No se deben subestimar las pruebas orales ni dejarlas a la improvisación

En las oposiciones de magisterios la preparación y defensa oral de las unidades didácticas tienen mucho peso en la nota final. Muchos opositores tienden a enfocar sus esfuerzos básicamente a la preparación de los temarios, confiando en la improvisación para las pruebas orales o dedicándole un tiempo mínimo e insuficiente.

Se trata de un error muy común que puede dar al traste con muchos meses de estudio. Las pruebas orales tienen sus propias estrategias: tipo de expresión, control de la gesticulación, comportamiento, estructura del discurso y hasta puesta en escena.

Para garantizar el éxito en estas oposiciones es indispensables ensayarlas muchas veces delante de compañeros, familiares y amigos para que nos hagan ver los errores y posibilidades de mejora. Otra buena estrategia es grabarnos en vídeos y luego visualizarlos con espíritu autocrítico.

  1. Fallar en el debate y olvidarse de las conclusiones

Siguiendo con los errores en la defensa de la unidad didáctica, citaremos dos fallos muy frecuentes. El primero es contestar inadecuadamente o con argumentos pobres a las preguntas que nos puedan hacer los miembros del tribunal, es decir, esquivar el debate.

Un segundo error es que muchas veces el opositor no termina la exposición con unas buenas y contundentes conclusiones, lo que resulta perjudicial por dos motivos: el tribunal las tiene muy en cuenta y, además, es la parte que más suelen recordar sus miembros, por lo que acaba teniendo mucha influencia en la nota final de esta prueba.