Las lenguas, como cualquier otra actividad humana, están en constante evolución. En la medida en que sirven para designar una realidad que cambia, se hace necesario acuñar nuevas voces para designar los nuevos conceptos que van apareciendo. Sin embargo, estas nuevas palabras no siempre responden a una estricta necesidad denominativa, sino que en ocasiones son también un reflejo de las modas o tendencias. En el siguiente vídeo podemos ver cómo la propia Real Academia Española ha presentado una ingeniosa campaña para prevenirnos sobre el descontrolado uso del inglés en el lenguaje publicitario.

https://www.youtube.com/watch?v=JBEomboXmTw&list=PLVRT8AUoMSL4ufL75JZld…

La neología es la disciplina lingüística que se ocupa de la formación de nuevas palabras, que pueden surgir tanto en la lengua común como en los lenguajes de especialidad. Las instituciones encargadas de velar por la salud de la lengua española, como las Academias de la Lengua, recogen en su diccionario los neologismos de la lengua general que se considera que han penetrado suficientemente en la comunidad de hablantes y que, por tanto, responden a una necesidad denominativa real y tienen visos de permanecer en el tiempo. Así, de tanto en tanto los medios de comunicación nos sorprenden con la nueva lista de palabras admitidas por la Real Academia Española, y algunos se echan las manos a la cabeza al comprobar que tuit y todos sus derivados entran por la puerta grande en el diccionario normativo, mientras que otras voces que parecen llevar más tiempo entre nosotros como teleasistencia se resisten a entrar. Cuando se publica este tipo noticias, no resulta extraño escuchar a ciudadanos de a pie enarbolando la bandera del purismo, frente a quienes se apresuran a incorporar a su acervo lingüístico las nuevas voces. Como apuntaba Fernando Lázaro Carreter en uno de sus famosos dardos, la virtud se halla en el medio entre los dos extremos que suponen el casticismo y el purismo.

Más allá del ámbito normativo, desde diversas instituciones se han puesto en marcha iniciativas para analizar y diseminar los neologismos entre el gran público. Así, el pasado mes de octubre de 2015, el Instituto Cervantes, en colaboración con el Observatori de Neologia de la Universitat Pompeu Fabra puso en marcha una iniciativa denominada “Martes neológico”. Cada martes se publica una entrada de blog en la que uno o varios expertos lingüistas analizan un neologismo, que se define en este contexto como una palabra documentada en el uso de los hablantes que todavía no está recogida en el diccionario de la Real Academia. Así, desde su puesta en marcha el pasado mes de octubre, ya se han recogido más de treinta entradas que van desde el postureo a la memoria histórica, pasando por el pinganillo. En cada entrada se recoge el origen etimológico y el tipo de mecanismo mediante el que se ha acuñado el neologismo, y se valora su grado de adecuación a las normas de la formación de palabras en español. La presentación en formato de blog favorece la participación de los lectores, que con sus comentarios enriquecen las detalladas explicaciones de los expertos y fomentan una discusión entre los lingüistas y el gran público.

La información sobre estos y otros neologismos aparecidos en prensa puede consultarse fácilmente a través de la base de datos BOBNEO, gestionada por el IULA, que da acceso a los neologismos identificados por distintos grupos de investigadores a partir de la prensa en catalán y en castellano desde el año 1992. A través de este banco de datos, cualquier usuario puede acceder a los neologismos recogidos a través de las redes NEOROC (Red de Observatorios de Neología del Español peninsular) y NEOXOC (Red de Observatorios de Neología de la lengua catalana), formada por grupos de expertos en neología de diferentes universidades, enriquecidos con las aportaciones de las denominadas “Antenas neológicas” (Red de Observatorios de Neología del español de América).

Sin duda, este tipo de iniciativas resultan de gran interés para cualquiera que se preocupe por la vitalidad de la lengua española, como sin duda es el caso de los estudiantes del Grado en Traducción e Interpretación de la VIU.

Nava Maroto

Profesora colaboradora en el Grado en Traducción e Interpretación de la VIU.