Recientemente, distintas páginas como Beckmesser, especializada en música clásica y más en concreto en ópera, o el Diario de Sevilla ,  se hacían eco de una noticia acerca del proyecto del director Michal Znaniecki para buscar espacios en zonas con riesgo de exclusión social y allí llevar a cabo representaciones de ópera.

No es de extrañar que este artista, cuya tesis doctoral ya hablaba del cambio de los espacios tradicionales de ópera por otros no convencionales como parques, fábricas o prisiones, y contando con no profesionales entre su elenco de artistas, haya presentado en Wroklaw esta iniciativa, producto de sus convicciones e inquietudes personales, y que ahora busca en España sus continuidad y desarrollo. Znaniecki habla del trabajo de la memoria emocional de los participantes, de la aportación personal en forma de recuerdos reales a un argumento teatral, de la reafirmación personal y la construcción de autoestima que supone, y un largo etcétera de motivos.

Además del valor intrínseco de esta propuesta, encontramos un valor añadido en el hecho de que el lenguaje verbal, tan ligado a nuestro pensamiento y emociones, se conjunta con el lenguaje musical y la expresión corporal.

Tras leer el artículo y aplaudir este proyecto, hay dos puntos sobre los que me gustaría reflexionar:

Por una parte, el reconocimiento “teórico” de la música como un elemento favorecedor del desarrollo cognitivo, emocional y psicosocial está ampliamente difundido; su valor como favorecedor de la prevención de la exclusión social y la violencia no tanto, si bien cada vez hay más propuestas que, de una forma u otra, lo demuestran.

Cómo olvidar que durante los años 2012 y 2013, varios profesores (y algún alumno) del Máster en Interpretación e Investigación Musical de la VIU participamos en un proyecto de prevención de la violencia a través de la música, situado en uno de los barrios más pobres y violentos de la capital de El Salvador.

También recuerdo las actividades en las que tomé parte junto a miembros de la Orquesta Nacional de España, y que anualmente se realizan en distintas Instituciones Penitenciarias de España.

Mi amistad con distintas personas que dedican ese tiempo que apenas tienen en iniciativas de inclusión social en España (Música Futura en Parla, DaLaNota en el barrio de Lavapiés de Madrid, y un sinfín de propuestas a lo largo y ancho del territorio español y, por supuesto, en todo el mundo) me han confirmado lo que yo he sentido y comprendido, en ese orden: que la música provoca cambios en el individuo, en su relación con la pequeña sociedad que le rodea en ese momento, y con su entorno social más amplio; cambios que podrían calificarse de “milagrosos” si no fuera por la amplia investigación al respecto.

Enlace del Proyecto Música Futura

 Enlace del Proyecto DaLaNota

Desgraciadamente, el segundo punto es una pregunta a la que seguimos sin encontrar explicación: ¿por qué no nos lo “creemos”? Somos músicos, psicólogos, sociólogos, pedagogos, investigadores de diversos campos, instituciones varias, y como leemos al principio surgen nuevas ideas cada día; sin embargo, ¿tenemos que resignarnos al escepticismo, sarcasmo e incluso oposición activa por parte ya no de una parte de la sociedad, sino de parte de nuestros propios colegas de profesión? ¿No tenemos bastante con conformarnos cada vez que la música vuelve a retroceder en los planes de estudio? ¿Tenemos que excusarnos hablando de los beneficios “relativos” de la música sobre otras facetas cognitivas y emocionales, en lugar de defender también la música como beneficio en sí mismo y para construir una sociedad mejor? No tengo una respuesta para estas preguntas.

Quizá el grueso de la sociedad sigue sin creerlo, y tal vez seamos en parte responsables. Por eso desde asociaciones como la AEPMIM  o desde las asignaturas del Máster en Interpretación e Investigación Musical de la VIU , tenemos la obligación de llevar al mayor número posible de personas nuestros hallazgos y nuestras experiencias, como paso necesario para la normalización de lo que ahora mismo son hermosas iniciativas, porque de lo contrario sólo quedarán en eso.

Enlace a youtube del Programa Musicosocial DaLaNota (Barrio de Lavapiés, Madrid)

https://youtu.be/Dokxbg1e4lU

Muy interesante por los comentarios de alumnos, voluntarios y familiares.

Proyecto de El Salvador

https://youtu.be/AUU6J4DFEz0

Emocionante ver a niños perseguidos por las Maras salvadoreñas (o huídos tras pertenecer a ellas, que es mucho más estremecedor) compartiendo la música con la mirada de un niño, otra vez.

Francisco Escoda Patrón

Pianista y psicólogo, Coordinador del Máster en Interpretación e Investigación Musical de la VIU