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Memoria eidética o memoria fotográfica: ¿La tienes? ¿Existe?

¿Recuerdas la ropa que llevabas o cómo olía el día que cumpliste 20 años? Puede que tengas memoria eidética o lo que comúnmente se llama memoria fotográfica. Te ayudamos a descubrirlo.

Las personas que tienen este tipo de memoria muy desarrollada son capaces de recordar cualquier cosa que hayan visto, oído u olido. Es decir, de cada situación recuerdan, con todo lujo de detalles, lo que ha ocurrido, lo que se ha dicho, cómo era el lugar, la luz que había, cómo olía y cómo se sentían.

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La palabra eidético proviene de la palabra griega eidos que significa forma.

 

La memoria eidética en los niños

Se ha observado que los niños son capaces de recordar con mucha más precisión que los adultos, por lo que se piensa que a medida que crecemos perdemos la capacidad de tener memoria fotográfica y de recordar todo.

La revista BBC Focus sostiene que entre el 2 y el 10% de los niños a temprana edad experimenta este tipo de memoria, pero se desvanece a los 6 años cuando se aprenden otros métodos para procesar la información.

 

¿Puedes entrenar tu memoria eidética o fotográfica?

No se han desarrollado suficientes estudios científicos que permitan sostener que la memoria fotográfica puede ser entrenada ya que, realmente, todos los mecanismos de la memoria siguen siendo un misterio.

Sin embargo, sí puedes hacer ejercicios para mejorar tu capacidad de memorización. Estos son algunos ejemplos:

  • Elige una imagen que tenga bastantes detalles (puedes buscar imágenes por internet, alguna foto que tengas en el móvil o utilizar una revista). Observa la foto con detenimiento durante un minuto, ten en cuenta cada detalle. Tapa la foto y escribe todo lo que puedas recordar. Finalmente, compara la foto con tu listado de detalles.
  • Siéntate en una habitación o en tu despacho en el trabajo, observa cada mueble y elemento que tienes alrededor durante un minuto, cierra los ojos y visualiza mentalmente lo que recuerdes.
  • En el metro o en el tren fíjate en las personas que tienes alrededor, en la ropa, en el color de pelo, en cómo huelen durante un minuto. Escribe lo que recuerdas y comprueba las coincidencias.

Son ejercicios sencillos que puedes hacer en cualquier momento y que te facilitarán la memorización de datos y el aprendizaje. Para poder progresar con estos ejercicios tendrás que empezar con imágenes más sencillas e ir aumentando la complejidad.

El ejercicio de la memora es esencial para evitar enfermedades relacionadas con el envejecimiento por lo que es aconsejable que mantengas siempre tu mente activa. Estimula todos los días a tu cerebro con alguna de estas actividades:

  • Haz crucigramas.
  • Lee libros (ensayos, novelas, poesía, teatro).
  • Juega a juegos de mesa como el parchís, las cartas, el dominó.
  • Apúntate a clases para aprender inglés, francés, alemán, chino o el idioma que más te apetezca.
  • Inscríbete a clases para aprender a tocar un instrumento, la guitarra o el piano, por ejemplo.

No dejes nunca que tu mente funcione en automático, estimúlala.

 

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