Al final los seres humanos nos hemos arreglado de forma tal que desarrollar malos hábitos alimenticios se ha hecho más fácil que llevar una alimentación saludable. Con lo bien que nos hubiera ido haciendo lo contrario.

Pero nada, aquí estamos, sufriendo porque no podemos dejar de comer M&M's y la fruta se nos deteriora en ese punto oscuro de la cocina, ¿cuáles son nuestros principales errores en relación a la alimentación?

De esos malos hábitos alimenticios te hablamos aquí y también de cómo vencerlos, toma nota.

 

Malos hábitos alimenticios que debes cambiar

No planificar

Los niveles de planificación llegan hasta anotar lo que necesitamos en la lista de la compra. Lista que después se convierte en algo no muy relacionado con lo que hay en la cesta.

Pero la planificación para alcanzar una alimentación saludable va más allá, pasa por planificar lo que cenaremos y comeremos durante la semana y el día, incluyendo el desayuno y los tentempiés.

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Si planificamos, será menos fácil caer en el típico momento de “no sé qué hacer de cena”, que termina pidiendo una pizza.

Comer fuera con demasiada frecuencia

Salimos a cenar o comer fuera y casi sin darnos cuenta hemos comido el doble (o más) de lo que haríamos estando en casa. Y si bien en casa podemos cuidar de que los ingredientes sean más saludables, poco control tenemos sobre lo que se usa en servicios de restauración.

Cenar fuera de vez en vez está muy bien, convertirlo en hábito cotidiano es una mala idea para nuestra salud.

Una alternativa puede ser preparar cenas “especiales” en casa o en casa de amigos, donde el reto sea precisamente preparar platos muy saludables y deliciosos.

Dejar pasar muchas horas sin comer

Un clásico de los malos hábitos alimenticios. Pasamos por alto la merienda y cuando llegamos a casa, poco más y terminamos vaciando la nevera.

Para evitarlo, los especialistas en nutrición no paran de recomendar realizar 5 y hasta 6 comidas al día: desayuno, tentempié de mañana, comida, merienda y cena.

De esta manera evitaremos los atracones y nos sentiremos mucho mejor durante toda la jornada.

Comprar productos poco saludables

El primer paso para terminar a reventar de M&M's es comprarlos, el segundo dejarlos a la vista en casa y el tercero llevarlos en el bolso o dejarlos en el escritorio del trabajo.

Si los tienes los vas a comer. Los hábitos saludables no van de voluntad, van de planificación y modificación de conducta y ambiente.

Si no queremos seguir consumiendo alimentos pocos saludables, no debemos comprarlos. En su lugar compremos frutas y verduras y, esas sí, las debemos colocar bien a la vista, en un frutero sobre la mesa, por ejemplo.

Comer demasiado rápido

Un hábito poco saludable que muchas veces se pasa por alto. Error. El cerebro necesita entre 15 y 20 minutos para mandar la señal de que estás saciado, ¿no te ha sucedido que engulles una porción significativa de comida sin sentirte satisfecho? ¿y a los pocos minutos la sensación de estar muy lleno te invade? Pues eso, el cerebro, que lleva su paso.

Es mejor comer lentamente, bebiendo agua de manera frecuente (nada de gaseosas, por favor), así seremos más coherentes con la cantidad que realmente necesitamos ingerir.