Luca Fontana trabaja como referente técnico para los patógenos altamente infecciosos en la Organización Mundial de la Salud (OMS), un puesto desde el que le ha tocado vivir en primera persona la lucha contra el COVID19, a la que ha contribuido aplicando su amplia experiencia profesional en respuestas a epidemias como el ébola o la cólera, y la formación recibida en el Máster Universitario en Epidemiología y Salud Pública de la Universidad Internacional de Valencia. Para conocer un poco sobre su trayectoria, y lo que implica su trabajo diario, le realizamos una breve entrevista.

¿Cuál es tu formación previa y qué formación cursaste en la Universidad internacional de Valencia?

De formación soy toxicólogo ambiental y decidí estudiar el Máster Universitario en Epidemiología y Salud Pública en la VIU después de casi 8 años de experiencia profesional. Casi dos años en un laboratorio de investigación de microbiología y después casi 6 años en el sector humanitario con Médicos Sin Fronteras.

¿Por qué decidiste ampliar tu formación con VIU?

Durante mi experiencia de terreno con Médicos Sin Fronteras aprendí que la capacidad de analizar los datos epidemiológicos es fundamental para diseñar, proponer y desarrollar programas adecuados de respuesta a emergencia sanitaria. La colaboración con compañeros médicos y epidemiólogos y los años de experiencia en el terreno me han ayudado en el desarrollo de intervenciones eficaces y efectivas, permitiéndome comprender la metodología y el razonamiento epidemiológico de base. 

Escogí este programa de estudio para aprender un lenguaje técnico y científico para tener debates y conversaciones profesionales tanto con compañeros, como con actores externos y miembros del ministerio de salud de los países huésped, y mejorar mi capacidad analítica de los datos epidemiológicos, contextos socioculturales e informes de salud pública.

Mediante el máster quise especializarme en la respuesta a crisis sanitarias en países en vías de desarrollo, y perfeccionar mi capacidad de coordinación y creación de respuestas fundamentada en datos analíticos epidemiológicos.

¿Cómo ha sido tu experiencia de estudio en VIU?

La experiencia de estudio con la VIU superó mis expectativas. El modelo de estudio está hecho a medida para trabajadores; y la dinámica y la interacción con los profesores y los otros estudiantes fue sorprendente, no tiene nada que ver con lo que imaginaba que iba a ser estudiar online. Además, creo que todas las actividades guiadas de cada asignatura son fundamentales porque permiten desarrollar discusiones técnicas de alto nivel gracias a la mediación de profesores de alto nivel.   

¿Cuántos años llevas trabajando en la OMS?

Trabajo con la OMS desde febrero 2019. De febrero hasta octubre de 2019 estuve como responsable de los centros de tratamiento de ébola en el Kivu del Norte, en la República Democrática del Congo. En noviembre me ofrecieron un puesto de referente técnico para los patógenos altamente infecciosos y allí sigo contribuyendo a la respuesta COVID-19 y apoyando en otras epidemias como el ébola en la provincia Ecuatorial de la República Democrática del Congo entre otras.

¿Cuál es tu área de especialización?

Estoy especializado en la preparación y respuestas a epidemias, específicamente en el manejo de los centros de tratamiento. Trabajo en un equipo multidisciplinar con médicos, enfermeros, epidemiólogos y también arquitectos, ingenieros, antropólogos y expertos de comunicación.

¿Cómo has aplicado la formación que cursaste en VIU en tu desempeño profesional?

Lo que aprendí en la VIU me sirve hoy en día para debatir y poner en común conocimientos y reflexiones con mis compañeros de trabajo, tomar decisiones técnicas, y hacer propuesta de intervención a nivel mundial basadas en el análisis de datos epidemiológicos.

¿Puedes contarnos algunos proyectos y países donde hayas trabajado?

Desde el 2014 he trabajado en todas las epidemias de ébola: Guinea, Sierra Leona, Liberia y República Democrática del Congo. Peste en Madagascar y muchos brotes de cólera en diferentes países de África. Cada epidemia es única y necesita una respuesta dibujada sobre el contexto específico en el que se desarrolla. He estado manejando centros de tratamiento de cólera de cientos de camas, grandes como hospitales. He estado buscando enfermos de ébola en la selva ecuatorial del Congo, viajando en moto por horas cada día en lugares donde no existen carreteras. En el 2016 pasé casi 3 meses viajando en barcos sobre el río Congo, entre Kindu y Kisangani, para abrir pequeños centros de tratamiento de cólera en los pueblos indígenas donde había un brote que al final notificó casi 10.000 casos. Con este trabajo no hay rutina, cada día es diferente y único.

¿Dónde desarrollas tu trabajo, en qué ciudad y país?

Ahora trabajo para la sede central de la OMS en Ginebra. Esto significa que tenemos que dar apoyo a todos los Países Miembros. Aunque la oficina sea en Ginebra suelo viajar bastante a diferentes países. En el ultimo año creo que he trabajado en más de 20 países diferentes y ahora aún más si puedo considerar el apoyo a distancia que estamos dando para la respuesta al COVID-19.

¿Cuál ha sido tu trayectoria profesional?

Después de la universidad empecé a trabajar en un laboratorio de investigación de microbiología. A los dos años dejé el trabajo y me fui como voluntario a trabajar en un hospital en el norte de Uganda, cerca de la frontera con el Sud Sudan. Desde el 2011 empecé a trabajar con pequeñas ONG italianas en África y Sudamérica hasta el 2014 cuando empecé con Médicos Sin Frontera donde me quedé hasta febrero 2019. Ahora con la OMS y, visto la necesidad actual, imagino me quedaré bastante.

¿El COVID te ha llevado a interesarte por la formación en Epidemiología?

No, fue gracias a lo que aprendí en el master de epidemiología y salud pública de la VIU y a mis años de experiencias que hoy puedo contribuir a la respuesta global.

¿Qué diferencia ves entre el COVID y otras enfermedades infecciosas con las que tienes experiencia como el Ébola?

En comparación con otras enfermedades infecciosas, el comienzo de la respuesta al COVID fue una pesadilla. Solo preguntas, demasiadas dudas, pocas respuestas claras, ninguna certeza. Al principio teníamos información y comprensión limitada sobre el virus, el modo de transmisión, etc. ¿Cómo podríamos diseñar y llevar un centro de tratamiento para una enfermedad tan nueva? ¿Cómo podríamos hospitalizar adecuadamente a los pacientes y permitir que los médicos trabajaran de manera segura? Si bien tenemos un buen conocimiento interno sobre el ébola, el cólera y muchas otras enfermedades infecciosas, para el SARS-CoV2 tuvimos que reinventarnos, adaptarnos y cambiar el enfoque cada vez que se disponía de nueva información. Una curva de aprendizaje muy empinada y que sigue creciendo.

¿Consideras importante la formación continua en un sector como el tuyo?

¡No es importante, es FUNDAMENTAL!

Ampliar constantemente nuestro conocimiento es necesario en un trabajo tan heterogéneo, donde no existe rutina y que nos lleva a trabajar en contextos tan diferentes.

La verdad es que me encantaría poder estudiar antropología, ingeniería biomédica y mucho más. Desafortunadamente no tengo mucho tiempo libre, pero, después de la experiencia con la VIU, estoy convencido que el estudio a distancia es alternativa muy válida para gente con ganas de estudiar, curiosidad y la oportunidad de aplicar nuevos conocimientos al trabajo de todo los días.