El 8 de marzo fue instaurado por la ONU en 1975 como el Día Internacional de la Mujer y es una fecha que se celebra en muchos países del mundo, por mujeres con diferencias étnicas, lingüísticas, culturales, económicas y políticas que se unen para contemplar este día una tradición de no menos de 90 años de lucha en pro de la igualdad, la justicia, la paz y el desarrollo.

Como afirma la abogada y criminalista Violeta Pardo y profesora en el Máster en Violencia de género de la VIU: “El Día Internacional de la Mujer se refiere a las mujeres corrientes como artífices de la historia y hunde sus raíces en la lucha plurisecular de la mujer por participar en la sociedad en pie de igualdad con el hombre. En la antigua Grecia, Lisístrata empezó una huelga sexual contra los hombres para poner fin a la guerra; en la Revolución Francesa, las parisienses que pedían «libertad, igualdad y fraternidad» y marcharon hacia Versalles para exigir el sufragio femenino”.

En el Día Internacional de la Mujer cabría más que nunca que todos reflexionáramos sobre la todavía existente desigualdad entre sexos. Desigualdad en el ámbito laboral donde las probabilidades de desempleo se multiplican en el caso de las mujeres o donde las mujeres ocupan empleos menos remunerados, de menor cualificación y mayor inseguridad laboral. O en el deporte, donde el trato discriminatorio que se dispensa a entrenadoras, árbitras, técnicas, médicas, directivas y, sobre todo, a las deportistas es impensable en otras esferas y abarca desde las niñas en el deporte en edad escolar hasta las deportistas de élite. Y en el mundo del arte donde la mujer aparece en los museos como la musa, o como la acompañante del artista, pero en muy pocas ocasiones como artista.

Sin embargo, parece que estas desigualdades son invisibles, no son suficientes para que la sociedad se conciencie. La violencia machista preocupa escasamente a la sociedad española. Tal y como indica la última encuesta del CIS del pasado mes de diciembre, solo un 1,8% de las personas cree que la violencia contra la mujer es un problema preocupante para la sociedad, además ninguno de los hombres encuestados considera la violencia de género como su principal preocupación y la mayoría de las mujeres jóvenes afirman que el problema no les afecta.

Parece que el Pacto de Estado firmado en diciembre de 2017 está parado, pocas medidas de las aprobadas en el Congreso se han puesto en marcha, además sin la dotación económica prometida. Pero tal cuestión no es excusa para la baja estimación aparecida en la encuesta del CIS.

Asistimos a pocas acciones de sensibilización a la ciudadanía. Poner carteles está bien, las campañas como: “Este es un espacio libre de machismo” o “¡Hay salida para la violencia de género!” están bien, pero los ciudadanos, además de leer carteles o ver anuncios, tienen que ser educarlos en la práctica de la igualdad. Y deben llevarla la práctica con formación en los puestos de trabajo, con educación en las calles y espacios públicos, con educación profunda, y no superficial, en los centros educativos. Y con una amplia revisión de los contenidos en las redes sociales, en los medios de comunicación escritos y televisión, en las fiestas populares. Si no se ponen en marcha acciones de igualdad en la presión que ejercen los medios de comunicación y las redes sociales sobre la sociedad, esa presión asfixiará las ideas teóricas ofrecidas en la educación.

Vídeo: Campaña del Ministerio de Sanidad, Servicios Sociales e Igualdad “Hay salida para la violencia de género”

https://youtu.be/EWCFlQEHzLE

https://youtu.be/4z5rKUYGJ8s

https://youtu.be/pvQMLaB4_z8

 

 

María Elvira Vague Cardona

Directora del Máster en prevención e intervención en violencia de género (VIU).