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La traducción audiovisual. Breve contextualización de la especialidad

  • Por Nuria Cabezas
  • 10 noviembre 2017

¿Prefieres ver tus series extranjeras favoritas en su versión original? ¿O dobladas al español o con subtítulos? Estas y otras opciones son posibles gracias al trabajo de los traductores audiovisuales. Nuestra tarea consiste en traducir el contenido que los receptores reciben a través del canal acústico (por ejemplo, los diálogos o los efectos sonoros) y del canal visual (por ejemplo, información que aparece escrita en la pantalla o gestos de los personajes). De ahí que los textos con los que trabajamos en traducción audiovisual (TAV) destaquen por su intersemioticidad, es decir, por la interacción de distintos tipos de códigos lingüísticos y no lingüísticos.

Dentro de la TAV encontramos diferentes modalidades de traducción. Por un lado tenemos la subtitulación, que ofrece la información acústica de un producto audiovisual a través de un texto escrito que, por lo general, aparece en la parte inferior de la pantalla. En esta categoría se clasifican la subtitulación interlingüística (por ejemplo, los subtítulos en español de una película inglesa), la subtitulación bilingüe (permite ver una película con subtítulos en dos idiomas distintos de forma simultánea), la subtitulación simultánea (los subtítulos se realizan en tiempo real para las transmisiones en vivo), el surtitulado (para la ópera y el teatro) y el fansubbing (subtítulos realizados por aficionados).ejemplo

Ejemplo de subtitulación bilingüe (extraído de  https://www.youtube.com/watch?v=GwaeRt9bOL0)

Otra modalidad de TAV es el denominado revoicing. En comparación con el subtitulado, el discurso oral con el que se trabaja se transforma esta vez en otro texto oral. Es decir, la pista de audio del producto audiovisual original sufre unas determinadas modificaciones que pueden llevar incluso a la total sustitución por otra pista de audio distinta. Esto es lo que sucede, por ejemplo, con el doblaje de películas. Dentro del revoicing se clasifican también la práctica del Voice Over o voces superpuestas (la voz que narra la traducción se escucha de forma simultánea por encima de la pista de audio original), el comentario libre (el comentarista describe de forma subjetiva lo que ve en pantalla), la interpretación simultánea (el traductor interpreta la película desde la misma sala donde se está visualizando) y el fandubbing (doblaje realizado por aficionados).

Además de las dos anteriores, dentro de la TAV han emergido otras modalidades clasificadas bajo el concepto de traducción accesible. Esta denominación indica que el texto meta generado va dirigido a un público con unas determinadas necesidades especiales que debemos conocer para que nuestro mensaje llegue correctamente al receptor. La audiodescripción (AD) es una modalidad de traducción que permite que las personas con discapacidad visual accedan a productos audiovisuales. Se trata de una voz en off que transmite a través del canal acústico aquella información visual necesaria para comprender la trama de, por ejemplo, una película. La AD se inserta en los espacios de la banda sonora del material audiovisual en los que no se produzcan diálogos o efectos sonoros que puedan resultar de utilidad para el receptor. Según el Seguimiento del subtitulado y la audiodescripción en la TDT del año 2014 realizado por el CESyA, se pasó de un promedio de 27 horas semanales de programación audiodescrita en el año 2011 a más de 120 horas emitidas en 2014, lo que significa un aumento considerable en la elaboración de este servicio.

 

 

Una segunda modalidad de traducción accesible es el subtitulado para personas sordas (SpS), con el que traducimos en forma de subtítulos la mayor cantidad posible de información acústica para que el receptor con necesidades auditivas especiales acceda a todos los detalles importantes de la escena. De acuerdo con el informe del CESyA citado en líneas anteriores, la media de la programación que contaba con SpS en 2010 era del 36,89%, mientras que en 2014 fue del 67,19%, por lo que en 4 años se duplicó la cantidad de programación subtitulada en la TDT. De nuevo se observa una evolución ascendente de este servicio de traducción audiovisual. Otra modalidad accesible que también está dirigida a las personas con discapacidad auditiva es la interpretación en lengua de signos, la cual se percibe a través del canal visual dadas las necesidades del receptor.

Como podemos ver, la TAV es una especialidad en constante movimiento y evolución que se adapta tanto a las nuevas tecnologías como a los distintos perfiles de los receptores, dando lugar a procesos de traducción más complejos pero a la vez más ricos y adecuados para nuestros objetivos comunicativos.

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Referencias bibliográficas:

Centro de Subtitulado y Audiodescripción (2015). Seguimiento del subtitulado y la audiodescripción en la TDT, 2014. Informe anual, Madrid: CESyA.

Chaume Varela, F. (2004). Cine y Traducción. Madrid: Cátedra.

Díaz Cintas, J. (2003). Teoría y práctica de la subtitulación: inglés/español. Barcelona: Ariel.

Jiménez Hurtado, C. (ed.) (2007). Traducción y accesibilidad: subtitulación para sordos y audiodescripción para ciegos: nuevas modalidades de traducción audiovisual. Frankfurt: Peter Lang.

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Nuria Cabezas

Profesora del Grado en Traducción e Interpretación de la VIU