A menudo las palabras “Innovación" y "Tecnologíaaparecen juntas como si se tratara de un binomio inseparable. Pero, ¿realmente en educación podemos realizar una innovación pedagógica basándonos exclusivamente en la tecnología? ¿Puede un centro educativo plantearse un cambio solamente adquiriendo material tecnológico? ¿Son las tecnologías la solución a las nuevas necesidades educativas de los alumnos de hoy en día? Tenemos que tener claro que la tecnología por sí sola no produce ningún cambio, es una mera acompañante que forma una importante parte este, pero no es el punto de partida.

Las herramientas tecnológicas de las cuales disponemos hoy en día son la mejor de las ayudas y nos acompañan para facilitar la implantación de cualquier metodología activa o estrategia metodológica que queramos implementar en el aula.

Este acompañamiento natural de las TIC al cambio pedagógico que estamos viviendo actualmente, viene dado por varios factores. Entre ellos, uno de los más destacados y con mayor efecto inmediato es la motivación que provoca entre el alumnado el uso de la tecnología en las aulas. No olvidemos que los formatos digitales no les son extraños a los alumnos, de hecho, son habituales en su entorno, estamos en un mundo interconectado, pero quizás lo que no es tan habitual es el uso efectivo de la tecnología en el ámbito educativo. Otro de los factores a tener en cuenta, es que las TIC posibilitan el desarrollo de trabajos colaborativos donde espacio y tiempo pueden adecuarse a la disponibilidad y necesidades de los alumnos.

El factor más importante es que la tecnología permite a los alumnos ser creadores de materiales y de contenidos siendo esto condición sine qua non de las metodologías o estrategias metodológicas activas y de innovación. Los alumnos pasan de ser meros consumidores a creadores, abandonan la actitud pasiva a la cual han sido relegados en este tiempo para tomar roles más activos en su aprendizaje.

Si caemos en el error de creer que la innovación en educación consiste en pasar los contenidos del formato papel a digital, ¡estamos perdidos! Aquí no reside ningún cambio. Necesitamos un cambio de paradigma que se apoye en la tecnología, como una herramienta útil facilitadora del trabajo y que presente nuevas alternativas de estudio.

¿Qué papel juega la tecnología en las diferentes metodologías o estrategias de las denominadas activas?

En el aprendizaje basado en proyectos (ABP) nos es útil dentro de los diferentes pasos que realizamos para la realización de un proyecto, como por ejemplo la parte de investigación, la creación de un artefacto digital, la difusión en redes sociales, la organización de tareas, las relaciones con agentes fuera del aula, el trabajo en equipo, etc.

En cuanto al aprendizaje cooperativo, la tecnología puede ayudarnos a la hora de evaluar, diseñar tareas y dinámicas, crear cuadernos de equipo digitales, presentación de contenidos, etc.

En el “Flipped Classroom” o clase invertida donde el uso de los vídeos es uno de los puntos fuertes es indudable que la tecnología está al servicio de esta estrategia. También facilita el acceso a la información y permite la creación de contenidos más atractivos para nuestros alumnos.

Aunque la gamificación, como otras estrategias motivadoras, puede desarrollarse completamente de un modo analógico, el uso de la tecnología ha facilitado tareas como la asignación de puntos, la dotación de recompensas, etc.

Como profesores, la tecnología está de nuestro lado, debemos aprovechar sus bondades desde el uso responsable y adquiriendo destrezas y habilidades que poder transmitir a nuestros alumnos. Estamos en un momento de cambios y el mundo de las TIC puede ser apasionante y nos ayuda a compartir las buenas prácticas realizadas mediante las plataformas digitales de intercambio de experiencias ¡Otra de las ventajas que nos brinda la tecnología!

Autor

Virginia López Gómez

Profesora del Curso de Experto en Competencia Digital Docente