Mientras en Occidente estamos pendientes de la prohibición o no del velo, del uso ilícito o no de la prenda de baño burkini o elaboramos explicaciones frente a lo absurdo e incomprensible que nos parece que una chica occidental de buena familia y con estudios decida coger la maleta e irse «por amor» a formar parte de ese proyecto de «estado islámico», dejamos de lado quizás el verdadero discurso que hay detrás, y que nos permitiría tener un punto de vista más claro de esa «hégira femenina» hacia la tierra del supuesto califato.

Uno de los objetivos de ISIS era el de atraer a mujeres jóvenes de todo el mundo a las diferentes zonas ocupadas de Siria e Iraq en donde focalizaron sus recursos para poder consolidar su territorio. El número de extranjeros que se unen a sus filas ha ido y sigue en aumento. Según un informe de Soufan Group, en 2014 alcanzaba los 12.000 y en 2015 llegaba a los 20.000 extranjeros, de los cuales entre un diez y un quince por ciento serían mujeres. ¿Qué discurso podía ser tan atrayente como para movilizar a semejante número de personas hacia la lucha?

Varios analistas fueron más allá en busca de otras motivaciones, a parte del “enamoramiento”, tan explotado y conocido por todos, capaces de movilizar a una chica para semejante viaje. Un primer motivo que proponen es que las jóvenes quieren emprender la misma senda que aquellas mujeres que siguieron en la hégira al profeta Muhammad cuando abandonó La Meca, ciudad de apóstatas, para marchar a la ciudad de los creyentes, la actual Medina. Aspiran a producir la misma fascinación casi sagrada que adquirieron las mujeres que siguieron desde el principio al Profeta en esta migración; quieren llegar a ser admiradas por sus actos dentro del islam.

Otro de los motivos que se analizan, y que es uno de los más torticeros que utiliza ISIS para convencer a las jóvenes, es el de la libertad de elección por parte de la mujer para decidir por ella misma el realizar este viaje, desafiando y rompiendo las relaciones de parentesco que tiene en Occidente, relaciones de protección con padres y hermanos y de seguridad con otros familiares y amigos. Un acto de asunción de responsabilidades de manera autónoma.

Pero, además, en muchos casos utilizan a las mujeres como reclutadoras de otras jóvenes. De este modo el discurso parece más feminista, se disimula así su procedencia hetero-patriarcal: son mujeres que convocan a otras mujeres. Incluso para captarlas les dicen que participarán en la lucha de manera activa, aunque en la inmensa mayoría de los casos sus funciones se limitarán, precisamente, a ser captadoras de otras jóvenes y, fundamentalmente, procreadoras para contribuir al aumento de la población del califato que pretenden crear.

Curiosa contradicción ideológica la que transmiten con ello a las jóvenes: «sed autónomas y responsables: Cortad lazos con vuestros seres queridos y sed independientes para elegir», pensamiento contrario a las prácticas y la ideología que estos terroristas quieren implantar bajo su sharía, en que todo favorece al hombre y discrimina a la mujer.

 

https://youtu.be/G6OBTsgG93k

 

Referencias

The Soufan Group. Foreign Fighters: An Updated Assessment of the Flow of Foreign Fighters into Syria and Iraq. International Centre for the Study of Radicalisation and Political Violence (ICSR), 8 de diciembre de 2015.

Salazar. P.J. Palabras armadas. Entender y combatir la propaganda terrorista. Ed: Anagrama 2016.

 

David Garriga

Colaborador Docente Máster Universitario en Criminología: Delincuencia y Victimología de la VIU