La práctica de la mediación cultural y ambiental se inscribe en el terreno de la innovación social.  La encontramos frecuentemente asociada a buenas prácticas en el ámbito de la gobernanza, la responsabilidad social (corporativa o no), el compromiso social,  la corresponsabilidad, la participación, la transparencia, y la reputación social, entre otras.

En este artículo empleamos un concepto de mediación en su sentido más amplio, que va desde interpretar e intervenir en la realidad con una mirada mediadora, hasta realizar un proceso mediador, pasando por el empleo de un conjunto de técnicas de mediación.

Nuestro propósito, en este artículo, es visibilizar ejemplos y experiencias en los que la mediación se plantea como una buena práctica para la innovación social. El campo es muy amplio y está en continua expansión; en esta ocasión nos centraremos en la mediación ambiental como indicador de sostenibilidad ambiental, como experiencia inspiradora, como método de innovación social, como responsabilidad social corporativa y como instrumento de reputación social de empresas y organizaciones. En cuanto a la mediación cultural la ejemplarizaremos como paradigma de la colaboración pública, privada y social.

La mediación ambiental como indicador de sostenibilidad ambiental.

Los indicadores de sostenibilidad ambiental permiten cuantificar el grado de compromiso de las empresas con el medio ambiente y con la sociedad. Los indicadores de sostenibilidad ambiental más empleados son la huella ecológica, la huella de carbono, la huella hídrica y la huella social. Precisamente dentro de esta última se ubica la mediación ambiental, entendida como procedimiento oportuno y pertinente de abordaje de los conflictos sociales.

Abordar los conflictos ambientales, que surgen en el territorio, desde el diálogo, la participación y la mediación, es un reconocido indicador de sostenibilidad ambiental.

Como experiencia inspiradora.

Es cada vez más común visibilizar experiencias inspiradoras en el abordaje de los principales retos futuros. Entre los retos futuros está el abordaje de la conflictividad ambiental. De hecho nos encontramos con convocatorias que invitan a ello y en este enlace damos a conocer una convocatoria interesante:.

I Premio Experiencias Inspiradoras a proyectos representativos que aborden los principales retos futuros de los espacios naturales españoles.
convocado por la Fundación Fernando González Bernáldez y EUROPARC-España.

En concreto, estas experiencias inspiradoras se enmarcan en el Programa 2020. Sociedad y áreas protegidas, que es un interesante programa de alianzas estratégicas así como un llamamiento a la acción colaborativa. De las líneas de acción que promueve este programa nos interesa particularmente la línea 5, consistente en la diversificación de los modelos de gobernanza.  Dentro de ella está la incorporación de la mediación en el abordaje de los conflictos ambientales y el introducir la mediación dentro de los procesos participativos.

Como innovación social.

La Comisión Europea, dentro de su Estrategia Europa 2020, lanzó en el año 2010 la iniciativa emblemática “Unión por la Innovación”, en la que se considera un elemento clave la apuesta por la Innovación Social. Dicha iniciativa define el  concepto de Innovación Social de la siguiente manera: “La Innovación Social consiste en encontrar nuevas formas de satisfacer las necesidades  sociales, que no están adecuadamente cubiertas por el mercado o el sector público… o en  producir los cambios de comportamiento necesarios para resolver los grandes retos de la sociedad… capacitando a la ciudadanía y generando nuevas relaciones sociales y nuevos modelos de colaboración. Son, por tanto, al mismo tiempo innovadoras en sí mismas y útiles para capacitar a la sociedad a innovar…”.

Abordar los conflictos socioambientales desde la mediación está en línea con el empleo de nuevas formas de satisfacer las necesidades sociales, particularmente aquellas que no están debidamente cubiertas por el empleo de la vía judicial como único modo de abordaje de los mismos. También da de lleno con el hecho de contribuir a propiciar cambios de comportamiento necesarios para resolver los grandes retos de la sociedad actual, entre los que se encuentra dar respuesta proporcionada y pacífica a los conflictos ambientales. Y, por supuesto, la mediación contribuye a generar nuevos modelos de relaciones humanas  y de colaboración entre partes.

Como Responsabilidad Social Corporativa (RSC).

La Mediación puede jugar un papel muy importante en la Responsabilidad Social en el terreno de la creatividad, la innovación, la adaptación al cambio y la gestión de los conflictos. La Mediación como herramienta al servicio de la RSC de la empresa facilita el diálogo, la información/comunicación y la transparencia.

Introducir la mediación en la RSC es acometer estrategias y herramientas innovadoras que facilitan crear las condiciones óptimas de información y comunicación para la adaptación al cambio con los mínimos costes. Es también una estrategia para prevenir los conflictos y para gestionarlos de tal manera que se fomente el acuerdo, la responsabilidad en la toma de decisiones, la innovación y la credibilidad.

Cada vez más empresas y organizaciones introducen la mediación, a través de los Comités de Ética corporativa, que derivan hacia la mediación los conflictos. Es precisamente en los códigos éticos o de buenas prácticas donde se puede incluir la Mediación así como el protocolo a seguir para acudir a la mediación en situación de conflicto. En algunos casos se complementa la línea de prevención del conflicto a través de los servicios de prevención de riesgos laborales.

Conocemos casos en los que la Mediación se ha introducido en la RSC en la modalidad de un servicio propio que ofrece la entidad. También conocemos ejemplos en los que se accede a los servicios de mediación como un recurso externo que ofrecen profesionales de la mediación con quienes una empresa u organización establece algún tipo de acuerdo. Y por último, también en la modalidad mixta, combinando ambos aspectos; es decir, con recursos propios pero solicitando recursos externos complementarios de profesionales especializados e independientes. Os invitamos a la lectura de los interesantes artículos sobre el tema, escritos por las profesionales de la mediación:  María del Castillo Falcón Caro y Susana García Calle.

Como reputación social para empresas y organizaciones.

El pasado verano, en los cursos de verano de la UNIA, se realizó el curso ”El mediador ambiental: técnicas y herramientas para la reputación social de las organizaciones y las empresas”. El procedimiento de mediación ambiental se fundamenta en el diseño e implementación de una guía de actuación sustentada en un proceso de acción participativa apoyado en un Plan de Comunicación Integral. En este curso se trabajó, sobre todo, la figura del mediador ambiental, confiriéndole un perfil de  dominio de estas técnicas y herramientas en el diagnóstico, evaluación y resolución del conflicto para diseñar e implementar un procedimiento de mediación ambiental.

La mediación cultural como paradigma de la colaboración pública, privada y social.

Para ejemplificar esta modalidad queremos dar a conocer el programa MIE (Mediación – Innovación – Emprendimiento) que es una iniciativa pública, impulsada por Zaragoza Activa y la Universidad de Zaragoza, inspirada en actuaciones de participación, emprendimiento social e innovación pública puestas en marcha en los países nórdicos y que utiliza la metodología de Medialab Prado (laboratorio ciudadano para la experimentación y el aprendizaje), como paradigma de la colaboración pública, privada y social.

Y no es un caso aislado, recientemente el País Vasco abrió una convocatoria de subvenciones (BITARTEZ 2018) precisamente para proyectos de mediación e innovación cultural y social.

El objeto de estas subvenciones es el apoyo a proyectos comprometidos con la investigación, la innovación y la contemporaneidad artística. Proyectos que desde la mediación y el trabajo en red favorezcan el diálogo, la colaboración, la co-creación y/o la hibridación entre diferentes. También la promoción del talento para desarrollar al máximo el potencial creativo de nuestro entorno y una mejor comunicación, relación e integración entre personas o grupos diversos presentes en el territorio.

Todos los ejemplos mencionados son una clara evidencia y constatación de la importancia que la mediación está adquiriendo en nuestro entorno como una Buena Práctica inscrita en el terreno de la innovación social. Visibilizarla y propiciar su expansión es nuestro objetivo con este artículo.

Para finalizar os proponemos visualizar este audiovisual ¿Qué es innovación social? que puede ser de gran ayuda para construir proyectos de mediación ambiental y cultural en nuestro entorno.

https://youtu.be/MKFltzF6ToA

 

Liduvina Calatayud Cros

Profesora del Máster Universitario en Mediación y Gestión del Conflicto de la Universidad Internacional de Valencia.