La definición de la figura del pedagogo ha sido desde siempre objeto de reflexión por parte de las diferentes esferas académicas y profesionales. Su vinculación a otras figuras de origen común y su tradicional vinculación al ámbito escolar, han convertido el rol de este especialista en una cuestión difusa y, en ocasiones, desconocida.

La Pedagogía es la ciencia que estudia la educación, se encuadra dentro de las Ciencias Sociales y las Humanidades y se relaciona con otras ciencias como la Psicología, la Sociología y la Antropología.

De un modo genérico, el objetivo de la Pedagogía es planificar, analizar, desarrollar y evaluar procesos de enseñanza y aprendizaje. Pretende mejorar la realidad educativa en diferentes ámbitos: familiar, escolar, social y laboral. 

Generalmente se asocia ésta ciencia a la rama educativa, puesto que la Pedagogía es clave para asegurar un desarrollo social basado en la igualdad e inclusión. En este sentido, podemos indicar que la función del pedagogo en los centros escolares se enmarca, habitualmente, en los Departamentos de Orientación, donde puede asesorar a los estudiantes en itinerarios formativos individualizados que les permitan afrontar con mayores garantías de éxito el proceso de aprendizaje. Al margen de esta actividad de carácter general con el alumnado, el pedagogo realiza tareas de asesoramiento con el profesorado, orientando en la planificación y el desarrollo de la labor docente, incluido también la Dirección de centros formadores y escolares.

Por otro lado, puede colaborar en el diagnóstico de necesidades de apoyo educativo específico, proponiendo intervenciones especializadas para los estudiantes que lo precisen. De igual manera también puede ser de gran ayuda con las familias y la comunidad.

Ahora bien, ¿es el centro escolar la única salida laboral para los pedagogos? Afortunadamente, no. Partiendo de que una de las principales funciones del pedagogo se asocia a su especialización en el diseño, implementación y evaluación de acciones formativas, su labor puede realizarse en diferentes áreas y contextos. En este sentido, el pedagogo puede centrar su actividad profesional en las siguientes áreas, al margen de las comentadas en el contexto escolar:

  • Departamentos de Recursos Humanos, formación y orientación laboral y profesional: selección de personal, diseño de planes de acogida, orientación en planes de carrera.
  • Entornos presenciales y virtuales de formación y comunicación: formación de formadores, elaboración de materiales, coordinación de planes de estudios y programas de formación, diseño de programas educativos.
  • Servicios sociales y ámbito jurídico: implementación de planes concretos para servicios sociales y culturales. También atención pedagógica en centros penitenciarios, y en el diseño de proyectos de cooperación social y como asesor pedagógico en entidades que trabajan con familias, menores y colectivos en situación de riesgo y exclusión social.
  • Productor y asesor pedagógico en editoriales.
  • Asesor pedagógico en medios de comunicación, museos y proyectos culturales y en instituciones de investigación y de difusión del conocimiento.

 

Como podemos ver, es amplio el campo de trabajo que tenemos en Pedagogía, lo importante es saber que, sea cual sea el contexto que escojamos, los pedagogos podemos desarrollar tareas de planificación, diseño, gestión, desarrollo, seguimiento, evaluación, dirección, análisis, diagnóstico, prevención, orientación, intervención, reeducación, asesoramiento, formación, docencia y coordinación.

El Máster Universitario de Pedagogía que proponemos desde la Universidad Internacional de Valencia-VIU, capacita para ejercer las tareas y responsabilidades inherentes al puesto de Pedagogo, en cada una de las áreas que hemos comentado.  

Author

Nuria Cuevas

Profesora del Máster Universitario en Psicopedagogia