De entre todas las asignaturas del currículo, el proceso de enseñanza-aprendizaje de matemáticas ha resultado tradicionalmente complicado para muchos educadores, padres y, sobre todo estudiantes, que en un alto porcentaje consideran esta asignatura compleja, aburrida, escasamente estimulante y poco útil.

Si nos fijamos  en el Informe Internacional PISA, elaborado por la Organización para la Cooperación y Desarrollo Económico (OCDE), que lleva a cabo la evaluación de las competencias de los escolares al término de la educación obligatoria en lectura comprensiva, matemáticas y ciencias, los resultados en matemáticas de los alumnos y alumnas españolas tampoco salen bien parados.

buenas prácticas matemáticas

Según e este informe, se observan importantes déficits en la preparación de los chicos y chicas en los conceptos matemáticos, considerando que muchos de ellos tendrán problemas para afrontar los retos y problemas cotidianos en la vida adulta que precisan de habilidades en matemáticas.

Ante los pobres resultados obtenidos en diferentes evaluaciones internacionales. los cuales muestran unos conocimientos y niveles de aprendizaje insuficientes en cálculo y matemáticas de los alumnos de enseñanza obligatoria en España, la pregunta que viene a continuación es: qué se puede hacer para mejorar el aprendizaje y la enseñanza de las matemáticas y, sobre todo, cómo hacer crecer el interés de los chicos por esta asignatura.

Uso de Tecnologías de la información y la comunicación (TICs)

Es un hecho que es necesario propiciar un cambio en la forma de enseñar las matemáticas, puesto que la enseñanza tradicional en esta asignatura ha demostrado ser poco efectiva. Muchos expertos en educación coinciden en que los maestros deberían tener en cuenta las mejores prácticas para enseñar esta asigntura, recomendándose encarecidamente la integración de las Tecnologías de la Información y la Comunicación (TICs) en los programas escolares de matemáticas en todos los grados.

Paradójicamente, pese a su carácter técnico, las matemáticas es una de las disciplinas en la que la introducción de la tecnología como apoyo al proceso enseñanza-aprendizaje se está llevando a cabo de forma más  lenta, tanto en la Educación Obligatoria como en la Universidad.

Es necesario desarrollar más y mejores materiales didácticos con diseño computacional y mejorar la formación del profesorado en este ámbito. La tecnología puede y debe ser un catalizador del proceso metodológico en el que los diversos agentes didácticos (profesor, competencias, contenidos, actividades, recursos…) crean espacios a los que el alumno se enfrenta para avanzar en la construcción de su propio conocimiento matemático.

La clave para un uso efectivo de estas herramientas es saber combinarlas e integrarlas en un código de comunicación y, al mismo tiempo, utilizar la metodología adecuada. Los nuevos ambientes de aprendizaje basados en el uso de TICs ofrecen una forma diferente de organizar la enseñanza y el aprendizaje de las matemáticas, creando una situación educativa centrada en el alumno, el cual fomenta su autoaprendizaje y el desarrollo de su pensamiento crítico y creativo.

Los alumnos con Necesidades Educativas Especiales (NEE)

Por otro lado, un porcentaje importante de alumnos sufre discalculia, lo que les provoca dificultades, en mayor o menor grado, en el aprendizaje de las operaciones de cálculo y las matemáticas. Una buena práctica es poner en marcha programas de detección precoz de este problema e incluir a los afectados dentro del grupo de  NEE  para que puedan  recibir el tratamiento personalizado y de refuerzo que precisen y, de esta forma, evitar que se queden rezagados en el aprendizaje de un asignatura básica y fundamental.