• El trabajo, realizado por la docente VIU Dra. Amparo Suay y Hugo Aznar Gómez, de la Universidad CEU Cardenal Herrera, ha sido publicado en la prestigiosa revista El Profesional de la Información.
  • Los resultados arrojados por la investigación evidencian la necesidad de modificar el tratamiento mediático que recibe este grupo etario, que cuenta con un gran peso dentro de la sociedad actual.

Las personas mayores se encuentran infrarrepresentadas en los medios, y cuando son foco de atención, la imagen que se traslada es estereotipada, no muestra la pluralidad de este colectivo y, por tanto, no se ajusta a su realidad, resultando peyorativa, paternalista o sensacionalista. Estas son algunas de las conclusiones alcanzadas por un estudio llevado a cabo por la Dra. Amparo Suay, docente de la Universidad Internacional de Valencia, y por el profesor Hugo Aznar Gómez de la Universidad CEU Cardenal Herrera; que ha sido publicado en El Profesional de la Información, revista científica española internacional sobre comunicación, indexada por WoS Social Sciences Citation Index (Q2), Scopus (Q1) y otras bases de datos.

El estudio sientas sus bases analizando los resultados de otros trabajos previos centrados en la representación de las personas mayores en los medios, como el estudio sobre la presencia de las personas mayores en la televisión realizado por el Consell de l´Audiovisual de Catalunya (CAC, 2013) para Cataluña, el estudio de Peña-Jiménez (2012) sobre la cobertura informativa otorgada desde diferentes emisoras de radio a la temática de mayores y personas discapacitadas, o el estudio sobre la presencia de las personas mayores (en este caso a partir de 55 años) en la publicidad española (Sra. Rushmore, s.f. [2018]). En todos ellos se concluye que la población mayor se encuentra infrarrepresentada, y que en su representación se recurre a estereotipos y tratamientos con repercusiones negativas para la imagen y autoimagen de este grupo etario.

A partir de estos antecedentes Suay y Aznar se proponen realizar una investigación para “conocer también cuál podía ser la opinión de los propios periodistas especializados” en el tratamiento informativo de personas mayores. Para ello elaboraron un cuestionario dirigido a profesionales de los medios del ámbito de mayores, sobre su tratamiento informativo y su imagen. Seleccionaron una muestra de un total de 100 profesionales, un universo altamente representativo, ya que como señalan los investigadores “Es difícil que el total de profesionales especializados o dedicados a estos temas en nuestro país pueda ser apenas mayor a la cifra de 100” De esta muestra, recibieron respuesta de un total de 67.

Los resultados arrojados por la encuesta resultan claros: El 91% de los periodistas consultados considera que los mayores no están suficientemente presentes en los medios en relación con su creciente posición económica y peso demográfico. Para el 85% la imagen mediática de las personas mayores no es ajustada a su realidad y para el 82% esta resulta peyorativa, paternalista o sensacionalista. En cuanto a la información que ofrecen los medios sobre los mayores, el 59,7% de los periodistas participantes en el estudio cree que no es completa; el 55,2% la considera alejada de las preocupaciones de las personas mayores; y el 52,2% cree que no es suficientemente variada temáticamente.

Para profundizar un poco más sobre las consecuencias de la realidad señalada por este estudio pedimos la opinión de la Dra. Suay.

¿Cuáles son a su juicio algunas acciones que se pueden desarrollar desde los medios para conseguir una representación mejor, tanto en cantidad como en calidad, de las personas mayores?

Desde el “periodismo de servicio”, que es el que busca la utilidad de la información, se trataría de responder a preguntas como qué pueden hacer las personas mayores para vivir mejor después de los 65 años; cómo hacer frente a los problemas que puede llevar consigo la edad; opciones ante la falta de familiares que velen por ellos; tipos y precios de residencias cuya entrada pueden solicitar, tiempo de antelación con que se debe solicitar el ingreso; cómo hacer la solicitud, pros y contras ante el dilema de abandonar o no el propio hogar; o bien incluir en las noticias alguna indicación útil como datos de localización si se ofrece información sobre una organización social, etc. Todo ello para que las personas mayores puedan obtener claves útiles con las que formar sus propios juicios y adoptar sus propias decisiones.

Desde el periodismo social, que es el que ofrece herramientas para un tratamiento adecuado de la información “incorporando a la comunidad como actor de peso”, se deben presentar opciones, propuestas, soluciones o elementos útiles, para que las personas mayores puedan afrontar mejor su vida cotidiana.

También y a rasgos generales, a partir de la ética comunicativa, es recomendable:

  1. Evitar las generalizaciones y tratamientos estereotipados, mostrando la realidad plural del colectivo de las personas mayores.
  2. Promover imágenes positivas en las que se destaquen las aportaciones de las personas mayores a la sociedad.
  3. No utilizar un lenguaje paternalista y discriminatorio que con­tribuya a reforzar los estereotipos sociales sobre las personas mayores.
  4. Huir del sensacionalismo, del espectáculo y del dramatismo en el tratamiento de esta temática.
  5. Dar voz a las personas mayores, recurriendo a ellas también como fuente informativa.
  6. Seleccionar y utilizar imágenes que se ajusten a la realidad plural de las personas mayores.
  7. Recurrir con más frecuencia a organizaciones del sector y expertos/as que puedan ser consultados/as.

¿Cuáles son las consecuencias, tanto para las personas mayores como colectivo, como para la sociedad en general, de esta infrarrepresentación y estereotipación?

Se dan una serie de efectos de los estereotipos tanto en las personas mayores, como en otros grupos sociales implicados -como son los y las profesionales que trabajan con personas mayores, médicos/as, terapeutas ocupacionales, trabajadores/as sociales, psicólogos/as, etc.- y en la sociedad, en su conjunto. En las personas mayores, de acuerdo con la evidencia científica, los estereotipos provocan edadismo, y pueden influir negativamente sobre el propio envejecimiento de la persona mayor, creando una ‘profecía autocumplida’. Esto supone una amenaza, ya que, en determinadas situaciones, las personas mayores tienden a adoptar la imagen negativa dominante en la sociedad, convirtiéndose de alguna manera en víctimas de ideas preconcebidas acerca de cómo deberían actuar y qué se espera de ellas.

En otros grupos sociales implicados, se produce una forma de prejuicio o discriminación, a partir de influencias culturales, que forma parte del sistema de creencias de las personas, tanto de los y las profesionales como de las personas mayores y sus familias, incidiendo en la presencia de sesgos edadistas en las maneras de actuar de algunos profesionales que trabajan con mayores. Estos sesgos pueden afectar al diseño, implementación y resultados de las intervenciones, dado que pueden infraestimar las capacidades físicas y mentales de las personas mayores.

Finalmente, en la sociedad, en su conjunto, los estereotipos asociados al envejecimiento, producen actitudes negativas de la población general hacia las personas mayores que se traducen en conductas discriminatorias hacia ellas, a las cuales se les ha dado el nombre de edadismo o viejismo (ageism) por esta discriminación por la edad. Estas actitudes negativas de la población general hacia las personas mayores provocan actitudes negativas de las personas mayores hacia su propio proceso de envejecimiento, provocando en ellas aislamiento social, pasividad, baja autoestima, rechazo de la vejez, etc.