I Jornada Online de Derechos Humanos en la Sociedad Tecnológica

La jornada busca ser una vía de análisis de las transgresiones de los derechos humanos en nuestras sociedades, teóricamente fundadas y organizadas sobre el respeto de los derechos y la promoción de la dignidad.

Fecha: 24 de mayo de 2017

Presentación

No se busca con esta aproximación constatar la obviedad de las grandes crisis humanitarias de nuestro tiempo, como la de los refugiados llegados de Siria y el tenebroso papel de no pocas democracias europeas frente al deber de acogida; o el tremendo riesgo de pauperización de un amplio número de familias vulnerables, que no deja de crecer en países como el nuestro. Estos dramas han de ser necesariamente estudiados y combatidos.

Esta propuesta quiere, desde otra óptica, ahondar en otro fracaso menos evidente: el que aparece ligado a una transgresión paulatina, cotidiana, casi líquida (Bauman: 2002) —por suave, por inaprehensible— de los derechos humanos en nuestro entorno. La sociedad del bienestar —expresión acuñada en la década de los cincuenta del siglo XX— ha sido sumida en la paradoja por la crisis económica. El ideal del sujeto que libremente consume ha de vérselas cotidianamente con la banalidad que desdibuja los contornos de lo discriminatorio y lo cruel. La contemporaneidad va tejiéndose también con esos mimbres y no prestar atención a ello supondría una clamorosa irresponsabilidad.

Ante la constatación de ciertas derivas, nos preguntamos: ¿qué ha de entenderse por calidad de vida en nuestros días? ¿Cabe considerar el trabajo como un medio y no un fin? ¿En las sociedades de los derechos, resultan asumibles el neo-racismo de baja intensidad y la neodiscriminación de las minorías? ¿El horizonte de nuestras jornadas laborales ha de ser, necesariamente, el agotamiento físico y mental? ¿Ha de ser el ocio una esfera concebida sólo bajo parámetros de actividad y rentabilidad económica? ¿Por qué el discurso político hegemónico apenas es capaz de contrarrestar el imaginario que cosifica a la mujer? ¿Es la precarización paulatina de la información, el trabajo, las relaciones y la comunicación una tendencia inevitable? ¿Está acertado Lipovetsky (2014) al referirse a la sociedad de la ligereza —en occidente todo parece suave, nimio, provisional, individualista, consumista y liberador de ataduras—? ¿Y acierta en su diagnóstico al afirmar que esta tendencia esconde un fondo extenuante de pérdida de derechos de todo tipo frente a macro-estructuras que apenas distinguimos? ¿Nuestros datos pueden estar en manos de grandes corporaciones que, algoritmos mediante, dirimen qué nos gusta y qué no? ¿Los derechos y la dignidad han perdido densidad y sólo son merecedores de un respeto dúctil, lábil, líquido, funcional y flexible?

 

Líneas temáticas

  • Derechos, ética y tecnología
  • Migraciones y perspectiva de género
  • Discurso antirracista

24/05 - 17:30

Online