La gestión sanitaria implica planificar, organizar y controlar, pero sobre todo implica un ejercicio de equilibrismo entre las necesidades externas y los recursos y habilidades internas. Un encargado de gestión sanitaria tiene responsabilidades que pueden ser mayores o menores en dependencia de su puesto, pero que siempre son importantes porque tienen impacto en la salud de las personas. El perfil del gestor sanitario no es de los más accesibles. Se necesitan habilidades, que se pueden formar, pero que tienen que estar ahí para poder asumir las exigencias del puesto.  

¿Qué habilidades son indispensables para la gestión sanitaria?

Habilidades interpersonales

Un responsable de gestión sanitaria tiene que administrar recursos, entre ellos recursos humanos. En su capacidad de rodearse de un buen equipo de gestión, de sacar lo mejor de cada uno de ellos, de tener empatía y una buena comunicación está un porcentaje importante del éxito del gestor.

Liderazgo

Un gestor sanitario es un líder, alguien que deberá tomar decisiones en contextos de incertidumbre y que debe tener la capacidad de influir y motivar a los que le rodean.

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Los líderes más efectivos son aquellos que no imponen su criterio sobre los demás, sino que son capaces de convencer y sumar apoyos.

Habilidad para delegar

Saber delegar es clave para el éxito de la gestión. No se puede hacer todo de manera personal ni es recomendable. El buen gestor se rodea de un equipo de confianza en el que delega estratégicamente determinadas funciones. ¿En quién delegar? ¿Qué delegar? ¿Cuándo delegar? Son preguntas que el gestor sanitario debe responder y de las cuales dependerá el resultado de la gestión.

Habilidades para la resolución de problemas

El día a día de un responsable de gestión sanitaria será la resolución de problemas, los que surgen y los que él sea capaz de prever y prevenir. La habilidad para la solución de problemas implica capacidad para establecer objetivos claros, creatividad para aportar soluciones y mantener alta la motivación del equipo.

Manejo del estrés

No es una habilidad que se mencione a menudo, sin embargo, es esencial. En contextos de alta responsabilidad como la gestión sanitaria, el estrés forma parte de la cotidianidad de muchos gestores. Saber manejarlo, ya sea a través de técnicas de aplicación inmediata o a través de estrategias a largo plazo, puede representar la diferencia entre un gestor superado por sus circunstancias o un gestor en control de lo que le rodea.

Habilidades técnicas

En la actualidad un gestor sanitario debe tener conocimiento de multitud de protocolos, softwares de gestión y otras tecnologías que avanzan a velocidad de vértigo. Tener la capacidad de incorporarlas para optimizar la gestión puede marcar el éxito (o el fracaso) de una organización.

Gestión de negocios

Existen diferencias evidentes entre la gestión sanitaria privada y la pública, pero en ambas hay que obtener los mejores resultados optimizando recursos. Con ese objetivo en mente, un gestor es esencialmente una persona con habilidades empresariales, característica indiscutible para alcanzar el éxito en este puesto.

Habilidad para el cumplimiento de las regulaciones

Aunque no necesariamente debe ser un experto en temas legales, el buen gestor sanitario conoce las leyes que rigen su campo de actuación y vela porque su organización siempre fluya dentro de los más altos estándares legales.  

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Autor

Equipo de Expertos

Universidad Internacional de Valencia