Todos tenemos algún tipo de limitación[1] afirma Lama Nachman, directora del equipo de computación de Intel Labs que ha creado el aparato que permite comunicarse a Stephen Hawking, el famoso científico con esclerosis lateral amiotrófica (ELA) que define la inteligencia como la capacidad de adaptarse a los cambios. Así, al hablar de necesidades educativas especiales, habría que definir y acotar tres conceptos que se suelen utilizar como sinónimos pero que tienen matices semánticos muy importantes[2]:

  • Discapacidad, sería la restricción o imposibilidad (debido a una deficiencia) de realizar una actividad dentro de un margen normal para una persona.
  • Deficiencia, sería una pérdida o anomalía de una estructura y/o función fisiológica, anatómica y/o psicológica.
  • Minusvalía, es una situación de desventaja, normalmente como consecuencia de una deficiencia o una discapacidad, para desempeñar un rol concreto en función de la edad y el sexo, debido a las consecuencias ambientales, económicas, sociales y culturales.

Según la Organización Mundial de la Salud-OMS (2016)[3], más de mil millones de personas o, lo que es lo mismo, prácticamente el 15% de la población mundial tienen algún tipo de discapacidad. Uno de los principales problemas no es la propia discapacidad per se sino todo lo que se deriva de ella ya que, según la OMS (2013)[4] las personas con discapacidad tienen peores resultados académicos y sanitarios, registran tasas de pobreza más alta y su participación en la economía es menor que las personas sin discapacidad. La complejidad radica en que, en base a la epigénesis, no hay dos discapacidades iguales porque va a depender de cómo la genética se manifiesta en la interacción del sujeto con el entorno (educación, tecnología, sociedad, cultura…). Por tanto, en vez de necesidades educativas especiales habría que hablar de necesidades educativas personales[5] puesto que los últimos avances en neurociencia afirman que cada uno de nosotros tenemos un cerebro único e idiosincrásico.

Por su parte, las nuevas tecnologías han tenido un gran impacto social, por lo que actualmente existen recursos y aplicaciones que podrían facilitar la vida académica y personal de los alumnos con necesidades educativas especiales. Así, por ejemplo, se puede implantar un chip, a modo de retina, para personas ciegas; sensores que permiten a niños con parálisis cerebral usar el ordenador; o los exoesqueletos y la realidad virtual para que las personas parapléjicas recuperen sensibilidad y vuelvan a caminar. Todo ello favorece un aprendizaje flexible, funcional, comunicativo, participativo y adaptado, teniendo gran incidencia sobre la calidad de vida de estas personas. También habría que destacar la importancia de la prevención y el tratamiento a través de un trabajo cooperativo inter- y multidisciplinar (familia, médico especialista, logopeda, psicólogo, educador, terapeuta, etc.), evitando el aislamiento y el sedentarismo, sin olvidar que los ingredientes básicos de la educación son la atención, la inclusión, la confianza, el afecto, la escucha activa y las oportunidades. En definitiva, las nuevas tecnologías han facilitado y promovido el CAMBIO educativo generando:

  • Varios grados de dificultad y ejecución en las actividades.
  • Varias actividades para un mismo contenido y objetivo.
  • Diferentes posibilidades de elección, ejecución y expresión.
  • Diseños de actividades para diferentes tipos de grupos y alumnos.
  • Retos asumibles y alcanzables.
  • Posibilidad de inclusión en la programación de aula.

                Las claves del cambio

Necesidades educativas especiales - Claves del cambio
Fuente: elaboración propia

 

Ejemplos de superación, entre otros muchos, son Pablo Pineda, el primer europeo con síndrome de down en obtener un título universitario; Nick Vujicic, un conferenciante motivacional a nivel internacional que nació sin brazos ni piernas; David Casinos, un deportista paralímpico invidente que ha conseguido cuatro oros consecutivos en cuatro olimpiadas diferentes. Todos ellos son modelos vitales de superación que suprimieron la “S” (di-capacidad) y se propusieron alcanzar sus retos académicos, profesionales y personales. Al final, pequeños cambios suponen grandes diferencias y dichos cambios los provocan las personas que se esfuerzan y se superan cada día. Como diría Bertolt Brecht:

“Hay personas que luchan un día y son buenas;

Hay otras que luchan un año y son mejores;

Hay otras que luchan muchos años y son muy buenas;

Pero las hay quienes luchan toda la vida: esas son las imprescindibles”

https://youtu.be/f-mQIWnO3Ag

Dr. Juan Ángel Collado Martínez

Profesor Colaborador en el Grado de Infantil de la VIU

 

Referencias:

[1] http://www.huffingtonpost.es/2015/11/02/aparato-hablar-stephen-hawking_n_8450316.html

[2] http://www.munideporte.com/imagenes/documentacion/ficheros/20090402135124bloque_comun.pdf

[3] http://www.who.int/mediacentre/factsheets/fs352/es/

[4] http://www.who.int/features/factfiles/disability/es/

[5] https://repositorio.uam.es/bitstream/handle/10486/13254/62847_Garc%C3%ADa%20Barrera%20Alba.pdf?sequence=1