En el momento de buscar las causas al fracaso escolar se apunta a las deficiencias en los programas de estudio, los currículos desfasados, la falta de autonomía de los centros o la escasez de recursos. Todos estos factores tienen, sin duda, una evidente responsabilidad y notable influencia en el bajo rendimiento escolar de una buena parte de los alumnos, que en España alcanza en la ESO cifras más que preocupantes.

Sin embargo, en la mayoría de investigaciones, informes y ensayos sobre esta cuestión se obvia otra factor también muy importante: el de la motivación de los propios alumnos. Existe una tendencia a olvidar un hecho innegable: el éxito escolar requiere de un alto grado de adhesión a los fines, medios y valores de la institución educativa. Es fundamental tener una actitud positiva hacia el sistema educativo y una alta motivación por el hecho mismo de aprender que, por un lado, no todos los estudiantes presentan y, por otro, la institución educativa no es capaz de potenciar suficientemente.

 

iStock_000031661562_Medium-1024x682

 

Motivación y rendimiento escolar

La motivación por aprender es un concepto complejo que consta de muchos elementos, entre los que se incluyen: la planeación, la concentración en la meta, la conciencia de lo que se pretende aprender, la búsqueda activa de nueva información, las percepciones claras de la retroalimentación, la satisfacción por el logro de buenos resultados y la ausencia de temor al fracaso.

La motivación no es una cuestión que concierna única y exclusivamente a los alumnos, sino que es una meta colectiva que sólo se puede lograr y mantener con la implicación de padres, profesores y resto de miembros de la comunidad educativa. Además, los métodos de enseñanza, las políticas educativas y la organización escolar deben actuar como entes facilitadores de la potenciación del interés de los chicos por la enseñanza y generar una gran confianza en el sistema

Relacionados de manera directa o indirecta con la motivación, encontramos los siguientes factores asociados al rendimiento académico de los alumnos y alumnas:

  • Expectativas individuales de los alumnos.
  • Expectativas de su entorno personal.
  • Habilidades sociales tanto de los alumnos como de sus maestros.
  • Capacidad de los profesores para motivar debidamente a sus alumnos.
  • Participación cognoscitiva de los alumnos, lo que significa que deben reflexionar y pensar a fondo sobre lo que quieren estudiar en el futuro.
  • Existencia de un sistema educativo y de un tipo de organización que favorezca la motivación por aprender y su mantenimiento durante toda la etapa educativa.

La importancia del factor psicológico

Variables psicológicas como la empatía, el autocontrol o la capacidad de sacrificio juegan un papel fundamental en la motivación, existiendo también procesos mentales más complejos que tienen un alto nivel de influencia, como la tendencia de algunos chicos a no trabajar lo suficiente por miedo a que su esfuerzo sea infructuoso, evitando así la sensación de fracaso.

Este tipo de actitudes sólo pueden solucionarse con un desarrollo adecuado de la personalidad y la inteligencia emocional de los niños y niñas desde el aula y el entorno familiar.