Estamos en una nueva Revolución Industrial. Es la Era de la Industria 4.0, que supone otra evolución de la empresa. Eso nadie lo discute. Lo que sí es discutible, y sobre todo preocupante, son los temores de algunas empresas para abordarla.

Pero, posiblemente, uno de los principales motivos, y uno de los mayores errores, haya sido bautizar a esta nueva revolución como Transformación Digital.

Transformación significa “cambiar de forma a algo o alguien, transmutar algo en otra cosa”. Es un término que indica un cambio radical. Por eso, la Transformación Digital en la evolución de la empresa puede provocar un lógico rechazo en estas.

Un rechazo debido a que no acaban de entender por qué tienen que entrar en un mundo lleno de tecnologías que desconocen. Tampoco entienden por qué deben cambiar radicalmente su manera de hacer las cosas o de cómo saben hacerlas.

A nadie le gusta caminar hacia un escenario de incertidumbre y pérdida de control. Este es el principal motivo del famoso efecto “miedo al cambio”.

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Desde hace tiempo, en lo relativo a evolución de la empresa, soy partidario de hablar de Transición Digital, en lugar de Transformación Digital, para denominar al momento que estamos viviendo industrialmente.

Transición significa “pasar de un estado a otro”. El concepto implica un cambio en un modo de ser o estar, pero siempre como un proceso con cierta extensión en el tiempo.

Por lo tanto, Transición Digital es una evolución de la empresa en sí y no un cambio radical. Es progresar basándose en buenos procesos y en el uso de tecnologías, pero anteponiendo el conocimiento previamente adquirido. También se toma a las personas como punto de partida y a la mejora continua como objetivo. Es el maridaje perfecto entre el lean de siempre y las tecnologías de ahora.

Transición Digital es la estrategia de evolución de la empresa en toda su amplitud, claramente definida, con objetivos a corto plazo y expectativas a largo plazo, y con más ámbito que el puramente tecnológico.

Transición Digital es la estrategia necesaria para orientar a las organizaciones y que así logren adaptar su estructura e infraestructura a modelos más óptimos. Dichos modelos harán posible hacerlas más productivas, competitivas y flexibles para abordar el futuro con garantías de éxito.

Pero para quitar los temores a las empresas, para impulsar la Industria 4.0, para que esto realmente suceda de forma exponencial, el sector industrial está necesitado de personas que puedan y quieran liderar dicha transición. Líderes formados en mejora de procesos y en tecnología. Líderes que sepan preparar las bases operativas de manera óptima para implantar las tecnologías más adecuadas. Pero, sobre todo, líderes que ayuden a las personas y organizaciones a adaptarse a esta nueva realidad.

Esa es la clave del éxito.

 

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Autor

Alberto España

CDO en Grupo Segura - Director del Máster de Industria 4.0