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Enfermedad de Parkinson. El enmascaramiento producido por los mitos

  • Por Aránzazu Duque Moreno
  • 11 abril 2018

La Organización Mundial de la Salud estableció el 11 de abril como el Día Mundial de la enfermedad del Parkinson. Esta fecha fue escogida por ser el aniversario del Dr. James Parkinson, conocido por padecer y describir los síntomas de este trastorno en su obra Un ensayo sobre la parálisis agitante (An Essay on the shaking palsy) en 1817. En ella, describió la “parálisis agitante” como una “movilidad involuntaria temblorosa, con disminución de la fuerza muscular que afecta a partes del cuerpo que están en reposo y que incluso provoca una tendencia a inclinar el tronco hacia delante y una forma de caminar con pasos cortos y rápidos, permaneciendo los sentidos y el intelecto inalterados”. Actualmente, se sabe que la enfermedad de Parkinson es un trastorno neurodegenerativo crónico caracterizado por bradicinesia (movimiento lento), rigidez (aumento del tono muscular) y temblor (en reposo). Se produce como consecuencia de la destrucción de las neuronas dopaminérgicas de la sustancia negra del mesencéfalo. Sin embargo, se desconoce la forma de frenar esta degeneración cerebral, ya que no se ha descubierto todavía la causa exacta que lleva a esta situación.

El Parkinson no es una enfermedad exclusiva de las personas mayores (Rosario Luquin, coordinadora del grupo de estudio de trastornos de movimiento de la Sociedad Española de Neurología, SEN).

Según el Informe de la Fundación del Cerebro sobre el impacto social de la enfermedad de Parkinson en España publicado en 2016 en la revista Neurología, este trastorno afecta a 300.000 personas en España y cada año se diagnostica un nuevo caso por cada 10.000 habitantes. No obstante, aunque esta enfermedad se diagnostica principalmente en personas de edad avanzada, siendo la segunda patología neurodegenerativa más prevalente tras la Enfermedad de Alzheimer, no son infrecuentes los casos de inicio temprano, en los que personas más jóvenes, que no superan los 45 años, empiezan a manifestar síntomas de la enfermedad.

No es Parkinson todo lo que tiembla, ni todo temblor es Parkinson (Jaume Kulisevsky, especialista en enfermedades neurodegenerativas) y director del instituto de investigación del hospital de Sant Pau de Barcelona).
Las alteraciones motoras siguen siendo los principales síntomas para el diagnóstico de este trastorno como el propio Dr. Parkinson describió en su obra original. Sin embargo, la neurodegeneración característica de la enfermedad lleva a otras alteraciones no específicamente motoras, como la depresión, trastornos genitourinarios o intestinales, problemas cognitivos, caídas o déficit para hablar o tragar, que pueden preceder o acompañar a la sintomatología típica. Hay incluso un 30 % de los enfermos que nunca va a temblar, además de que la lentitud y la rigidez a veces no son las manifestaciones que más incapacitan a los pacientes. Por otro lado, existe otra enfermedad conocida como temblor esencial cuya manifestación característica es el temblor, con un pronóstico y tratamiento completamente diferentes a los de la enfermedad de Parkinson.

Los mitos dificultan el diagnóstico
El desconocimiento y las falsas creencias sobre la enfermedad del Parkinson hacen difícil el diagnóstico adecuado, lo cual, a su vez, impide la prescripción de un tratamiento temprano que prevenga el empeoramiento de los síntomas. Así, se sabe que existe un periodo temprano en el que la respuesta al tratamiento es excelente, momento en el que todavía hay una base física que estimular, la cual desaparece progresivamente según se va produciendo la neurodegeneración, estimándose una destrucción neuronal de entre el 50 % y el 70 % antes de la primera aparición clínica motora característica de la enfermedad.
Por tanto, para una tratamiento correcto, es necesario un diagnóstico temprano, lo cual depende de un conocimiento adecuado de los síntomas de la enfermedad.

Aránzazu Duque Moreno

Directora del Grado en Psicología de la VIU.