• En España hay 21 empresas integradas en este mercado frente a las 1.104 de su homólogo inglés, las 190 alemanas o las 180 francesas
  • Sólo el 22% de las pymes españolas recurre a financiación vía mercados debido a su “excesiva” dependencia al crédito bancario
  • Plantea la necesidad de un cambio de normativa de acceso y propone para los inversores una mejor fiscalidad para estabilizar un mercado que “camina en la cuerda floja”

El estudio sobre ‘El acceso a la financiación de las pymes en España: el caso del mercado alternativo bursátil para empresas en expansión realizado por la Universidad Internacional de Valencia (VIU), refleja que nuevas fórmulas de financiación como el Mercado Alternativo Bursátil para Empresas en Expansión (MAB-EE) está aún poco “desarrollado” ya que “es una fuente de financiación para un núcleo pequeño de pymes” que “no ha madurado lo suficiente” y que “ha demostrado carencias de control y supervisión necesarias”.

El estudio analiza la credibilidad del MAB-EE afectada por determinados vaivenes financieros como el caso Gowex y concluye la necesidad de incrementar el control por parte de la CNMV, exigir mayor garantía a las empresas auditoras y a los asesores que controlan la información y evitar la excesiva sobrevaloración de empresas con alto potencial y escasos beneficios a corto plazo.

Así se desprende del estudio realizado por el Coordinador del Grado en Economía y el Grado en Administación y Dirección de Empresas de la VIU, José Manuel Guaita, sobre uno de los mercados financieros más recientes como es el Mercado Alternativo Bursátil dentro de su rama de Empresas en Expansión (MAB-EE), un mercado que ha supuesto “un cambio estructural” y ha aportado “una nueva visión” dentro de la financiación del tejido empresarial español, al erigirse como paso “indispensable” para el crecimiento y la competitividad de las pymes.

Según el trabajo, el MAB-EE es un instrumento financiero para las pymes que persigue aumentar su proyección, crecimiento y competitividad. Actualmente, 21 empresas cotizan ya en este mercado, la mayoría de ellas empresas jóvenes, con alto contenido tecnológico y poder de crecimiento, cercanas a un desarrollo sostenible e intensivas en capital.

Una cifra que difiere mucho de sus homólogos europeos ya que en el Reino Unido hay 1.104 empresas integradas en el Alternative International Markets (AIM) que generan un valor de mercado de 71.414 millones, mientras que en Alemania el Entry Standard registra las 190 empresas (con una capitalización de 24.000 millones) frente a las 180 empresas de Altenex (que aglutina empresas belgas, holandesas, portuguesas y francesas) que alcanza los 8.000 millones.

Uno de los principales problemas a los que se enfrenta el MAB-EE es su desconocimiento, ya que el 60% de las empresas que puede acceder a este tipo de financiación desconocen su existencia una situación a la que se suma la baja tasa de sociedades anónimas que hay en España, 91.993 del total de 3.114.361, requisito imprescindible para acceder a este mercado.

Por ello, el estudio plantea la necesidad de un cambio de normativa para acceder a este tipo de financiación al tiempo que propone facilitar a los inversores una mejor fiscalidad para estabilizar un mercado que “camina en la cuerda floja”

El caso Gowex y el MAB

El estudio analiza el efecto que el caso Gowex, una de las empresas integradas en el MAB y que se vio inmersa en un escándalo relacionado con el falseamiento de sus cuentas, ha tenido sobre su futuro, ya que, desde que se conoció, se ha observado un deterioro de su porcentaje de crecimiento que había alcanzado un 400% desde su creación en 2008.

Tanto es así que esta situación generó un descenso de la confianza en el MAB y ha afectado al conjunto de las compañías integrantes por el mero hecho de cotizar en el este mercado. De hecho, varias empresas solicitaron salir del MAB para integrase en el Mercado Continuo.

En este sentido, el trabajo demuestra que el crecimiento del MAB ha sido “discreto”, siendo el año 2014 el ejercicio en el que más fondos se han captado desde su creación, con 97 millones, 30 de los cuales de la empresa Gowex.

Asimismo, del grado de cumplimiento del propio MAB se desprende que ninguna de las empresas alcanza las proyecciones estimadas de cifra de negocio, ni la EBITDA (ganancias antes de intereses, impuestos, depreciación y amortización) ni de Resultado Neto.

Sin embargo, hay que tener en cuenta que a pesar de estos altibajos, el MAB, con un crecimiento de casi un 89% desde que nació, arroja mejores resultados que el IBEX 35 que sólo ha conseguido revalorizarse en un 8,76%.

Si se considera el MAB como otra fuente de recursos para las empresas con una estrategia de expansión, nuevos e innovadores proyectos de inversión, y que contribuye a disminuir la tendencia de disminución del endeudamiento de las empresas, “resulta muy útil” sobre todo para las empresas que quieren crecer a través de recursos propios, con una intención de aumentar la base accionarial y diversificar sus fuentes de financiación.

Situación de las pymes en España

Según se desprende del estudio, en España hay 3.114.361 empresas, el 99.88% de las cuales son pymes cuya actividad aporta la mayor parte del valor añadido a la economía española, un porcentaje que es siete puntos superior a la media de la UE.

Así, en los últimos años se observa una fuerte “bancarización” de las fuentes de financiación de las pymes, ya que el crédito bancario gana peso frente a la financiación vía mercados de manera que en la última década ha caído hasta el 22% frente al 30% de hace diez años, muy por debajo del 30% de Italia, el 45% de Alemania o el 55% de Francia o el 70% de EE.UU.

La financiación es el segundo problema de las pymes, sólo por detrás de la captación de clientes y por delante de los costes de producción, la disponibilidad de personal acreditado y la regulación normativa.

Sin embargo, según el estudio, una de cada cuatro empresas que han solicitado un préstamos en los últimos años (2010) no ha podido conseguirlo lo que ha supuesto que el 60% de las empresas consideren que la disposición de las entidades bancarias para facilitar financiación ha empeorado con respecto a 2007.