La psicoterapia EMDR (de sus siglas en inglés, Eye Movement Desensitization and Reprocessing) está avalada por la Organización Mundial de la Salud y las Guías Clínicas Internacionales para el tratamiento del trauma.

En este artículo hablaremos sobre EMDR, sus fases, sus características y sus ventajas.

 

EMDR: una introducción

La psicoterapia EMDR fue desarrollada por la psicóloga norteamericana Francine Shapiro, a finales de los años 80, para abordar los cuadros de estrés postraumático en pacientes que habían participado en conflictos bélicos.

A partir de las diferentes etapas de investigación y estudio, fue mejorando la estructura de la intervención, pasando de ser inicialmente una técnica de desensibilización (con mejora de los resultados por el añadido de la estimulación directa al cerebro que suponía la aplicación de los movimientos oculares) a ser en la actualidad un modelo psicoterapéutico integrador y transdiagnóstico, que tiene como ejes fundamentales:

  1. El Modelo de procesamiento de la información (desarrollado por la autora y basado en la neurobiología del cerebro)
  2. La psicotraumatología
  3. La teoría del apego

El resultado es un tratamiento estructurado en ocho fases, compuesto por protocolos y procedimientos estandarizados aplicables tanto a adultos como a niños.

 

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EMDR: sus fases

Las ocho fases de la psicoterapia EMDR son las siguientes:

  1. Historia del paciente
  2. Preparación del paciente
  3. Evaluación de los aspectos primarios del recuerdo
  4. Desensibilización del recuerdo traumático
  5. Instalación de la cognición positiva
  6. Examen corporal
  7. Cierre
  8. Reevaluación

Además, el protocolo de la línea temporal pasado-presente-futuro facilita una evaluación integral de tres aspectos esenciales (F. Shapiro, 2001):

  1. La imagen de la memoria traumática
  2. La preparación del paciente
  3. El procesamiento de 1) los eventos pasados que han asentado las bases para la patología, 2) las situaciones perturbadoras actuales, y 3) los desafíos o posibles estímulos futuros que pudieran facilitar la aparición de los síntomas 

Cuando valoramos a una persona desde esta perspectiva, buscamos las experiencias vitales que han contribuido a los problemas que presenta actualmente. Estas experiencias pueden ser eventos traumáticos graves, como un accidente o una agresión, o situaciones más cotidianas como la relación con las personas significativas de la vida.

Estas últimas experiencias tienen que ver con lo que se ha denominado trauma interpersonal y también con el concepto de apego disfuncional. Aunque se trabaja con los recuerdos, la idea es que se trata la huella que estos han dejado y sigue activándose en el presente y que, incluso, está presente en la proyección de la persona hacia su futuro, afectando a su planificación vital y toma de decisiones.

 

EMDR: características y ventajas

Hoy en día, tenemos disponible suficiente evidencia científica respecto a cómo influye el trauma temprano (en las primeras etapas evolutivas del desarrollo) en el origen de problemas médicos y psicológicos. Dichos problemas pueden surgir a lo largo de la vida y activarse en la edad adulta.

En la mayor parte de las patologías, se ha visto una contribución de estos aprendizajes disfuncionales tempranos como factores de vulnerabilidad. Esto, por supuesto, no niega otras influencias, como los factores genéticos, tóxicos o socioculturales. EMDR, al igual que otras terapias orientadas al trauma, centra su trabajo en identificar, acceder y procesar estas experiencias que están en la base de la patología y que no pudieron ser digeridas en el momento en que ocurrieron por lo abrumadoras y el momento de vulnerabilidad.

La particularidad de esta terapia es que, a su combinación teórico-práctica de diferentes orientaciones psicológicas, se incorpora la estimulación bilateral de la atención. En la mayoría de los casos, se hace mediante movimientos oculares sacádicos horizontales. Estos contribuyen a desensibilizar el malestar provocado por los recuerdos traumáticos y, consecuentemente, lograr el reprocesamiento y la integración de estos dentro de las memorias biográficas normalizadas del paciente (F. Shapiro, 2001). 

Una de las principales ventajas de EMDR es que tanto su protocolo estándar como los específicos para tratar diferentes problemas psicológicos o psiquiátricos están bien estandarizados y validados científicamente. Esto facilita tanto su uso clínico como la investigación científica (Novo et al., 2018).

Aunque en sus inicios, EMDR fue conceptualizada como una intervención para abordar los síntomas del trastorno de estrés postraumático, en la actualidad se considera como un modelo de psicoterapia transdiagnóstico. Es eficaz para trabajar con cualquier cuadro clínico cuyo elemento etiológico sean:

  1. Vivencias traumáticas que hayan contribuido a la generación de creencias autorreferentes irracionales
  2. Una alta reactividad emocional ante los estímulos actuales en la vida cotidiana de la persona, que dan lugar a la sintomatología presente

En los últimos años, la terapia EMDR ha ganado una popularidad significativa con una creciente formación de terapeutas y, consecuentemente, un aumento considerable de su aplicación clínica a nivel internacional.

 

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Milagros Molero Zafra

Docente de la Universidad Internacional de Valencia

 

 

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Equipo de Expertos

Universidad Internacional de Valencia