El origen del sistema solar, que se calcula que data de hace unos 4.600 millones de años, aún presenta muchos enigmas. Pero, actualmente, la teoría más apoyada por los astrónomos y científicos es la hipótesis nebular.

 

Otras teorías sobre el origen del sistema solar

Antes de explicar en qué consiste la hipótesis nebular, queremos citar algunas de las muchas teorías que, hasta el momento, han tratado de resolver el enigma del origen del sistema solar. A modo de ejemplo:

La hipótesis del encuentro: Se trata de una hipótesis que trata de explicar el nacimiento del sistema solar como el resultado del encuentro entre dos estrellas, siendo una de ellas el Sol. La proximidad entre los dos astros hizo que parte de su materia se desprendiera, dando lugar a los distintos planetas.

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La teoría de captura: Esta asume que el Sol, siendo aún una protoestrella, atrajo un filamento de materia que, mediante colisiones y condensaciones, fue formando los planetas y demás astros del sistema.

La teoría de las fuerzas electromagnéticas: Según esta, fueron las fuerzas electromagnéticas del Sol las que provocaron las condensaciones necesarias para la formación, por medio de la gravedad, de los planetas.

 

La hipótesis nebular como origen del sistema solar

Esta hipótesis tiene sus orígenes en el siglo XVII, de la mano de Descartes, aunque fueron Emanuel Swedenborg, Emanuel Kant y Pierre-Simon Laplace los que, un siglo más tarde, avanzarían en su formulación.

Desde entonces, han surgido y siguen surgiendo explicaciones que tratan de reemplazarla pero, por el momento, esta explicación sigue ampliándose y parece imponerse como la teoría más plausible.

Según la hipótesis nebular, el sistema solar comenzó a formarse hace aproximadamente 4.600 millones de años a causa del colapso de una parte de una gigantesca nube molecular.

Se cree que la onda expansiva de una supernova provocó que el núcleo de la nebulosa empezara a atraer partículas de polvo cósmico, haciendo que la atracción gravitacional del cuerpo fuese en aumento hasta hacer colapsar la nebulosa.

La nube cósmica comenzó a girar cada vez más deprisa y su fuerza de rotación, la gravedad y la presión de los gases, junto con otros factores, hicieron que la mayor parte de la masa se reuniera en el centro.

En esta zona, la temperatura aumentó de forma drástica y apareció un protosol, que con el tiempo se convertiría en el Sol que conocemos. El resto de la masa se aplanó, formando un disco protoplanetario donde fueron formándose los protoplanetas, que evolucionarían hasta convertirse en los planetas actuales, sus satélites y los demás cuerpos del sistema solar.

A partir de estos orígenes, el sistema solar ha seguido evolucionando hasta el día de hoy y, por supuesto, seguirá haciéndolo hasta que, dentro de miles de millones de años, llegue el fin de nuestro sistema planetario.

 

Aunque existen muchas teorías sobre el origen del Sistema solar, siendo la hipótesis nebular la más aceptada, ninguna ha conseguido satisfacer del todo a los astrónomos, ya que siguen quedando aspectos sin explicación. Es por eso que los profesionales de la astronomía siguen trabajando para encontrar una teoría que no deje ningún enigma por resolver sobre el origen del sistema solar.

 

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Autor

Equipo de Expertos

Universidad Internacional de Valencia