• El uso de plantas modificadas genéticamente sigue aumentando para la elaboración de alimentos destinados al consumo humano y animal
  • Los productos transgénicos cuentan con un bajo apoyo entre la población

Valencia, 9 de agosto de 2018.- En la Unión Europea el cultivo comercial de plantas modificadas genéticamente (plantas GM) comenzó en el año 1998, y desde entonces se ha establecido un marco legal para su regulación muy estricto. El objetivo de esta regulación, que afecta principalmente a la producción, importación y liberación de organismos, es asegurar un alto nivel de protección de la salud humana, animal y del medio ambiente.

Tal y como se extrae del informe ‘Evolución, situación actual y opinión pública sobre el cultivo de organismos modificados genéticamente en España’ elaborado por el consultor externo de la Universidad Internacional de Valencia (VIU) Juan Antonio Tamayo Ramos, en la actualidad más de 70 variedades de plantas que han sido modificadas genéticamente están autorizadas para su comercialización, aunque únicamente está permitido el cultivo del maíz MON810 inmune a la plaga del taladro.

En esta línea, el autor apunta a España como uno de los principales productores de maíz GM de Europa, siendo Aragón y Cataluña las comunidades donde se concentra la mayor parte de los cultivos.

“El cultivo y comercialización de maíz MON810 ha seguido una tendencia generalmente ascendente en España a pesar de las restricciones legales de la Unión Europea” señala el Dr. Tamayo Ramos y apunta que “esto es debido a las ventajas que proporciona a nivel agronómico en zonas del país donde la plaga del taladro es habitual”.

En este sentido, según el informe de la Universidad Internacional de Valencia, aunque la comercialización de alimentos modificados genéticamente para consumo humano en la UE es mínima su uso en la alimentación animal es sustancial. De hecho, la Comisión Europea estima que una parte considerable de las importaciones de derivados de soja, maíz y colza para alimentación animal provienen de cultivos que han sufrido alguna modificación genética.

LA OPINIÓN DEL CONSUMIDOR SOBRE LOS CULTIVOS GM

La controversia en relación al cultivo de plantas transgénicas y su uso en alimentación existe desde que estas llegaron al mercado. Por un lado, la comunidad científica y las autoridades sanitarias insisten en la seguridad de los mismos, mientras que, por otro lado, la rápida aceptación por parte de los agricultores de los cultivos GM contrasta con el rechazo por parte del consumidor.

Las razones principales que explican el bajo apoyo de la población a los alimentos modificados genéticamente son: la preocupación acerca de su seguridad, la idea de que son alimentos no naturales y la percepción de ausencia de beneficios para el consumidor.

Según el consultor externo del Máster Universitario en Nutrición y Salud de la Universidad Internacional de Valencia el apoyo de la opinión pública es más positivo “si la aplicación está relacionada con un beneficio sobre la salud o el medio ambiente” mientras que es menor si el fin es incrementar la productividad agraria” afirma el Dr. Tamayo.

Finalmente, el autor concluye que “el uso de plantas modificadas genéticamente para la alimentación humana y animal sigue en aumento, y no existen indicios de que la tendencia vaya a cambiar en el futuro. Es por ello, que es necesario un esfuerzo educativo que ayude a los consumidores a tener una opinión informada en la materia”.