Tras semanas de espera, la Organización Mundial de la Salud ha calificado el brote de coronavirus como una Emergencia de Salud Pública de Importancia Internacional. Todavía no hay control sobre la enfermedad, cuyo origen se desconoce a ciencia cierta, pero sus síntomas pueden ser tan leves como tos, dolor de garganta y fiebre, o agravarse e incluso llevar a la muerte a personas ancianas o que tengan alguna afección médica previa que sea grave.

Esta no es la primera pandemia que afrontamos en el siglo XXI. En los últimos años los casos de SARS, gripe aviar, gripe A, ébola y zika han tenido un puesto destacado en los medios de comunicación.

 

Descarga nuestra guía gratuita: Epidemiología y Salud Pública, las 5 tecnologías que están transformando este campo

 

El coronavirus no iba a ser menos. Desde el pasado mes de enero los medios de comunicación hacen un recuento constante de infectados y fallecidos en cada lugar del mundo. Las imágenes de calles desiertas y las informaciones que hablan de un brote que no está cerca de ser controlado producen un efecto secundario nada deseable: miedo social.

Si para cualquier persona el ser constantemente bombardeada con información sobre una enfermedad de la que poco que sabe, y para la que todavía no hay un tratamiento específico, puede ser motivo de un cierto estrés y ansiedad, la situación se vuelve más grave en las personas con hipocondría.

Este trastorno se caracteriza por tener una preocupación excesiva por la salud, derivando en episodios de ansiedad e incluso en el desarrollo de síntomas físicos propios de ciertas enfermedades.

Para personas con hipocondría, con ansiedad por enfermedad, o un TOC, resulta muy complicado analizar objetivamente la información recibida de los medios de comunicación, lo que lleva a un aumento progresivo de la ansiedad ante la posibilidad de contraer esta enfermedad.

A ello se suma el miedo a lo desconocido. El coronavirus es una enfermedad nueva, una amenaza que no nos resulta familiar, lo que activa los mecanismos asociados al miedo, aumentando los niveles de ansiedad.

 

Sin embargo, la información y la comunicación también pueden servir como medio para acabar o al menos paliar el miedo social

Las Administraciones Públicas ya están tomando medidas para informar sobre los riesgos y cómo actuar en caso de que alguien padezca los síntomas asociados al coronavirus. Si los medios de comunicación contribuyen a la difusión de esta información, el efecto es muy positivo.

Mientras que el miedo a lo desconocido genera ansiedad, el tener unas pautas sobre lo que hay que hacer ayuda a que la mente esté más centrada y a actuar de forma más comedida, evitando el pánico.

En este sentido, pueden resultar de mucha utilidad los elementos gráficos como las infografías, puesto que permiten que la información se asimile mejor. Las que ya existen para ayudarnos a protegernos de amenazas tan familiares como la gripe pueden servir también en este caso.

Lavarse las manos con frecuencia, evitar el contacto estrecho con personas que padezcan afecciones respiratorias, mantener una distancia de al menos un metro con personas que tengan infecciones respiratorias agudas y taparse la boca al toser o estornudar y lavarse a continuación las manos, son medidas genéricas que contribuyen a evitar tanto el contagio del coronavirus como de otras enfermedades más conocidas.

 

 

Ebook GRATIS: Epidemiologia

Autor

Diana Ribes Fortanet

Doctora en Neurotoxicología y Psicofarmacología

Profesora del Máster Universitario en Neuropsicología clínica y el Grado en Psicología