La inteligencia emocional es la capacidad de entender, tomar conciencia y manejar nuestras emociones y las de terceras personas. A raíz de esta definición nos asalta otra pregunta ¿qué son realmente las emociones? La emoción es básicamente un sentimiento privado caracterizado por la expresión o manifestación de respuestas somáticas y autónomas específicas. Igualmente, pueden considerarse un conjunto de acciones para defenderse o preparar el ataque ante posibles amenazas. En su momento Charles Darwin describió las 4 emociones primarias que consideraba que eran innatas al ser humano: cólera o ira, alegría, miedo o tristeza. Posteriormente, en lo que algunos autores denominaron secundarias, se describieron otras 4 cuatro emociones más: amor, sorpresa, vergüenza y aversión.

 

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Tres juegos para trabajar la inteligencia emocional en clase

La inteligencia emocional se puede trabajar y desarrollar en clase, igual que ocurre con otros tipos de inteligencia como la lingüística, la espacial o la kinestésica. A continuación, explicamos algunos juegos para trabajar con  alumnos de corta edad en clase (infantil y primeros años de primaria) que pueden resultar de gran utilidad para que los alumnos aprendan a detectar sus emociones propias y ajenas, comprenderlas y utilizarlas de forma positiva y beneficiosa.

La caja de las emociones

Una de las formas con las que podemos trabajar las emociones en clase es a través de un juego denominado «La  caja de las emociones». Su funcionamiento es simple y puede ser adaptado a las características o necesidades de cada clase. Se tiene que prepara una caja (de plástico, cartón, etc.) con todo nuestro grupo de alumnos y en ella se escribe el nombre de las diferentes emociones, junto con algún dibujo representativo. Esta caja debe estar situada en un lugar visible del aula y ser accesible a todos los alumnos. Además, se dispondrá de papel en forma de pequeñas notas para que los alumnos puedan escribir en ellos sus mensajes. El objetivo de este juego es conseguir que nuestros alumnos y alumnas aprendan a comunicarse emocionalmente. A partir de estas comunicaciones individuales podemos profundizar en el conocimiento de las diferentes emociones (alegría, tristeza, desesperanza, rencor, etc.). De esta forma se logra una mayor inteligencia emocional y enseñar nuevas formas de afrontamiento de conflictos y canalización adecuada de los sentimientos que la acompañan. Con ello también estamos efectuando un trabajo preventivo respecto a posibles nuevos conflictos.

El diccionario de las emociones

Es un juego muy eficaz para que los niños aprendan a interiorizar sus emociones. Se utilizan cartulinas donde los alumnos escriben, en letras grandes, los nombres de una emoción: tristeza, alegría, rabia, etc. Después tienen que hacer un dibujo inspirado en dichas emociones y en las respuesta, emocional y/o física.

El tarro de las buenas noticias

Este juego está especialmente pensado para potenciar el optimismo y los pensamientos positivos en los niños. Cada vez que ocurra una buena noticia en el contexto de la clase (un cumpleaños, el nacimiento de un hermanito o hermanita, un logro personal de algún niño o niña, etc.) los alumnos lo deben escribir o representar con algún dibujo y  depositarlo en un tarro. El contenido de dicho tarro puede ser objeto de debate y al final de curso se puede hacer un mural con todas las buenas noticias que han ocurrido. Inteligencia emocional