No cabe dura que en los últimos años hemos asistido a la aparición de nuevos aparatos electrónicos que modificarán no pocos aspectos de nuestras vidas. Uno de ellos es el dron, que ha llegado a constituir una nueva disciplina como es la dronótica, palabra todavía no aceptada por la Real Academia de la Lengua, aunque será cuestión de tiempo que terminen por incluirla, pues no fue hasta el año 2014 cuando admitieron la palabra dron.

Poco a poco estos novedosos medios tecnológicos han ido abriéndose paso en nuestras aulas, de tal forma que hoy en día nos hemos acostumbrado al uso generalizado de tablets o pantallas digitales. Pues bien, ahora es el turno de los drones, y vienen pisando fuerte.

¿Para qué sirve un dron?

Podemos decir que sus aplicaciones son casi infinitas y sus límites son los que ponga nuestra propia imaginación. En la actualidad se emplean en facetas tan diversas como la agricultura, bien para el control de plagas o detectar el crecimiento de los cultivos, en la gestión y prevención de incendios en las masas forestales, en el patrimonio para descubrir nuevos yacimientos arqueológicos o delimitar con precisión los existentes, o incluso en el control del tráfico en las carreteras y en la persecución de delincuentes.

Todo ello sin olvidar su uso en lugares o actividades que pueden ser peligrosas para el ser humano, como rescates en zonas de difícil acceso, el envío de ayuda médica y humanitaria de emergencia o inclusive para estudiar las erupciones de los volcanes sin que los vulcanólogos tengan que arriesgar sus vidas.

¿Y en la educación?

En realidad, ya existen diversas actividades educativas en las que se emplean estos drones, como se ha hecho para explicar mediante estos aparatos el célebre Teorema de Pitágoras, o para que 350 estudiantes de la Comunidad Autónoma de Aragón conozcan cómo son los castillos de esa zona sin que tengan que visitarlos uno a uno. De hecho, es posible mencionar varios proyectos educativos existentes en la actualidad en los que se enseña el uso de estos aparatos, como pueden ser Arduino o Eedu.

También se han llevado a cabo de forma extra escolar iniciativas en las que participan estudiantes de Educación Primaria y Secundaria. En concreto en las provincias de Valencia, Alicante, Castellón, y Murcia han participado más de 25.000 alumnos en un proyecto tendente a enseñarles no solo su funcionamiento, sino también a animarles a que construyan sus propios drones y les añadan nuevas aplicaciones hasta ahora desconocidas, para lo que resultan sumamente útiles las impresoras 3D.

El éxito de todas estas iniciativas ha sido total, ya que han logrado atraer rápidamente la atención de los estudiantes, por lo que comienzan a extenderse a todos los rincones de la geografía nacional, ya que también han demostrado que favorecen el trabajo en equipo y la integración.

Pero no solo eso, en China el gobierno los usa para evitar que los alumnos copien en el examen de acceso a la universidad, equivalente a nuestra evaluación de Bachillerato para Acceso a la Universidad, de manera que no debemos extrañarnos si dentro de poco vemos sobrevolar pequeños drones sobre las cabezas de los estudiantes en sus clases a modo de ojo que todo lo ve y controla.

Por último, ante esta situación, no nos sorprendamos si dentro de no muchos años los diseños curriculares incluyen saber pilotar drones como criterio de evaluación, o  como estándar de aprendizaje evaluable: identifica, clasifica y describe los tipos de drones.

Author

Juan Antonio Martín Ruiz

Profesor del Grado en Educación Primaria