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Dieta y riesgo de diabetes tipo II ¿Qué podemos hacer?

  • Por Jessica Furriol
  • 14 noviembre 2017

Según la Federación Internacional de Diabetes, aproximadamente 415 millones de adultos en el mundo padecen diabetes, y se calcula que en el año 2040 el número aumentará hasta llegar a los 642 millones (http://www.diabetesatlas.org/). Este aumento se debe a diversos factores, siendo los más importantes los cambios en la dieta y el aumento del sedentarismo, asociados a su vez a la obesidad.

Es importante tener en cuenta que la diabetes no es una sola enfermedad, sino un conjunto de trastornos metabólicos asociados a la regulación de la glucosa en sangre. Aunque la clasificación de la diabetes es más complicada, los tipos más comunes son:

  • Diabetes mellitus tipo 1, que se produce debido a una reacción autoinmune que provoca la destrucción de las células β del páncreas, las cuales son las que producen insulina.
  • Diabetes mellitus tipo 2, generada como consecuencia de un defecto progresivo en la secreción de insulina y/o de un aumento de la resistencia periférica a la misma.
  • Diabetes gestacional, que aparece en mujeres embarazadas debido principalmente a cambios hormonales y que puede desaparecer o no tras el parto.

Las causas de la diabetes son variadas y los mecanismos moleculares no son del todo conocidos. Sin embargo, existen condicionantes que aumentan la probabilidad de desarrollar diabetes, como son la edad avanzada, la presencia de otras enfermedades concomitantes (principalmente obesidad e hipertensión arterial), o historia familiar de diabetes.  De los tipos principales de diabetes, es la diabetes mellitus tipo II más común y la que más se ha estudiado en relación con los cambios en los hábitos alimentarios y el aumento del sedentarismo en las poblaciones. De hecho, en los últimos años se ha hecho especial hincapié en la importancia de la alimentación en la prevención y tratamiento de la diabetes tipo II y hemos observado que las dietas ricas en cereales integrales, frutas, verduras, legumbres y frutos secos; con consumo moderado de alcohol; y con consumo bajo de granos refinados, carnes rojas o procesadas y bebidas azucaradas, reducen el riesgo de diabetes a la vez que mejoran el índice glucémico y los niveles lipídicos en sangre en pacientes con diabetes (Ley, Hamdy, Mohan, & Hu, 2014).

Ya que está sobradamente demostrado que tanto la dieta como la actividad física permiten tanto reducir la incidencia como mitigar los síntomas, es importante concienciar a la población tanto a nivel individual como a nivel global mediante políticas en salud pública. Algunas estrategias que podemos aplicar son: hacer llegar la información de forma clara a la población con campañas de concienciación, promover la actividad física, incentivar un etiquetado claro y comprensible de los productos o aumentar la tasa impositiva a productos altamente procesados y con valores nutricionales bajos. Debemos entender que la diabetes se ha convertido en una epidemia, pero que, por ejemplo, preocupándonos e informándonos de la alimentación que llevamos, podemos evitar que no siga aumentando de forma tan alarmante.

Para más información sobre la diabetes, podéis seguir el siguiente enlace:

 

Referencias

Ley, S. H., Hamdy, O., Mohan, V., & Hu, F. B. (2014). Prevention and management of type 2 diabetes: dietary components and nutritional strategies. Lancet, 383(9933), 1999-2007. doi:10.1016/S0140-6736(14)60613-9

 

Jessica Furriol

Profesora en el Máster en Nutrición y Actividad Física para la promoción de la salud