Para el IMSERSO (2011), los estereotipos son imágenes simplificadas sobre un determinado grupo social. Son considerados la base del prejuicio y la discriminación hacia ese grupo, y de ahí la importancia de detectarlos y conocerlos. Esto nos remite,  en el caso de las personas mayores, al término “edadismo”, vinculado a la discriminación en función de la edad.

 

¿Qué es el “edadismo”?

Remitiéndonos a los orígenes del concepto, la expresión “ageism”, traducida al castellano como “viejismo”, se atribuye al médico y gerontólogo estadounidense Robert Neil Butler, que definió este término como un “proceso de estereotipia y discriminación sistemática contra las personas por el hecho de ser viejas, de la misma forma que el racismo y el sexismo se originan por el color de la piel y el género” (Butler, 1969, p. 243).

De acuerdo con la literatura científica sobre este tema, los estereotipos generan una imagen social negativa de las personas mayores que es generalizada para todas ellas. Englobando al colectivo de mayores en un todo homogéneo, cuando una de las características básicas del envejecimiento es su heterogeneidad por la diversidad de perfiles que presenta.  

En este sentido, según señala Fernández-Ballesteros (2002), la vejez sirve para etiquetar y denominar al más heterogéneo de entre los grupos de edad, imponiendo la creencia de que todas las personas mayores son iguales. La autora, por el contrario, afirma que la experiencia nos dice que se envejece de muy distintas formas.

 

El “edadismo” en plena crisis por el coronavirus

Desde que se inició la crisis sanitaria por el COVID-19, la red global HelpAge International, que centra sus esfuerzos en defender los derechos humanos de las personas mayores, con el objetivo de que puedan disfrutar de una vida digna, segura, activa y saludable, ha estado trabajando para prevenir y denunciar los casos de discriminación contra las personas mayores en todo el mundo. Hasta el momento, se han observado ejemplos de medidas para controlar la expansión del virus que aumentan el “edadismo” en, al menos, 48 países. 

Según señala la organización en una nota de prensa emitida recientemente, a medida que los países superan el pico de la pandemia, sus gobiernos están poniendo en marcha estrategias de flexibilización de las restricciones que están aumentando la discriminación de las personas mayores y que, además, pueden poner en riesgo su salud y su seguridad. Recordándoles que cualquier medida que se ponga en marcha para salir de la crisis sanitaria debe basarse en la evidencia científica y médica, no en la edad.

Sin embargo, en muchos países las estrategias para volver a la normalidad son mucho más rígidas con las personas mayores y están contribuyendo a aumentar la discriminación por razón de edad. Por ejemplo, la red internacional señala que, durante el desconfinamiento, en algunos países no se ha permitido que las personas mayores salgan de sus casas. Es el caso de Filipinas, Túnez y Azerbaiyán. Igualmente, la organización ha detectado dificultades para acceder a medicamentos y tratamientos para enfermedades crónicas en las personas de más edad.

 

Influencia de la discriminación por edad en las personas mayores

Pinazo (2005) afirma que la imagen social discriminatoria hacia las personas mayores provoca actitudes negativas de estas hacia su propio proceso de envejecimiento, provocando en ellas aislamiento social, pasividad, baja autoestima y rechazo de la vejez entre otros.

En este sentido, la infraestimación de las capacidades físicas y mentales de las personas mayores influye negativamente sobre su propio proceso de envejecimiento, en el sentido de "la profecía que se autocumple". Esto favorece una prematura pérdida de independencia, una mayor discapacidad y mayores índices de depresión y mortalidad, de acuerdo con la evidencia científica.

No obstante, tal y como apunta el IMSERSO (2011), las personas con más nivel de educación presentan menos imágenes estereotipadas que las de educación más baja. A ello se suma que estas imágenes negativas han disminuido en los últimos años, gracias a la implementación de programas y políticas, así como de diferentes planes y buenas prácticas que se han llevado a cabo desde diferentes ámbitos o por distintos organismos a nivel internacional, y que van calando progresivamente en la sociedad.

Fruto de ello, en los últimos años los medios de comunicación están ofreciendo una visión más positiva de las personas mayores. En este cambio han influido diversas iniciativas que han derivado en recomendaciones y propuestas para un mejor tratamiento mediático, impulsadas desde el propio ámbito periodístico.

También desde otros ámbitos, como el académico, el de la administración pública o en el entorno de las entidades, se han desarrollado diferentes iniciativas para ir cambiando esa mirada estereotipada. En el caso de la Universidad Internacional de Valencia (VIU), y especialmente desde el Máster Universitario en Gerontología y Atención Centrada en la Persona, nos parece necesario seguir concienciando al alumnado sobre este tipo de discriminación, a través de nuestros materiales docentes y formaciones específicas, abordando un enfoque de derechos humanos y valores cívicos, poniendo en el centro a la persona con sus diferentes particularidades, independientemente de su edad, frente a esa visión simplificada y basada en el “edadismo” que a menudo se sigue teniendo en la sociedad. 

 

Dra. Amparo Suay Madrid

Máster Universitario en Gerontología y Atención Centrada en la Persona

Universidad Internacional de Valencia - VIU 

 

Bibliografía:

 

- Butler, Robert Neil (1969): “Ageism: Another form of bigotry”, The Gerontologist, Nº 9, págs. 243-246. 

http://gerontologist.oxfordjournals.org/content/9/4_Part_1/243.extract

- Fernández-Ballesteros, Rocío (2002). Envejecer bien: ¿Qué es y cómo lograrlo?. Madrid, Ediciones Pirámide.

- IMSERSO (2011). Envejecimiento activo. Libro blanco. Madrid, IMSERSO. 

http://www.imserso.es/InterPresent1/groups/imserso/documents/binario/8088_8089libroblancoenv.pdf

- Pinazo, Sacramento (2005): “Estereotipos de las personas mayores ¿qué significa ‘ser mayor’?”, en Hartu-emanak: Las personas mayores en el umbral del siglo XXI. Mitos y realidades de las Personas Mayores. Bilbao, Hartu-emanak, págs. 9-22. 

 

 

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Universidad Internacional de Valencia