El aumento de la longevidad es un tema sobre el que venimos hablando en Gerontología desde hace algún tiempo y que tiene un impacto importante en la calidad de vida de las personas mayores y de la sociedad en general (Las TIC en la batalla contra el olvido, Las zonas azules). Al ser más longevos, estamos más predispuestos a pasar los últimos años de nuestras vidas en una situación de dependencia, sea por cuenta de un deterioro funcional o de una demencia, por ejemplo.

De hecho, el último Informe Mundial de Alzheimer 2018 (Alzheimer’s Disease International, 2018) nos alerta de que cada 3 segundos se diagnostica un nuevo caso de demencia en el mundo. Esto es lo mismo que afirmar que actualmente hay 50 millones de personas que padecen algún tipo de demencia. Y la tendencia es que estas cifras sigan creciendo, llegando a 152 millones de personas con demencia en todo el mundo en el año 2050.

 

¿Qué podemos hacer para garantizar una buena calidad de vida a esas personas que envejecen, y en especial, a las que tienen alguna demencia?

Uno de los abordajes de cuidados que afortunadamente viene ganando más y más terreno en el mercado de los servicios gerontológicos es el modelo de Atención Centrada en la Persona (ACP). Inspirada en la Psicología Humanista de Carl Rogers, la ACP tiene como principales objetivos posibilitar que las personas atendidas logren:

  1. Minimizar su situación de fragilidad, discapacidad y dependencia.
  2. Desarrollar su autonomía personal al máximo para seguir realizando y controlando su propio proyecto de vida.

 

Cuando pensamos en personas con demencia, una iniciativa innovadora y muy interesante que se basa en los principios de la ACP son las “Dementia villages”. Hablaremos de Hogewey, una villa ubicada en Holanda, que fue cuidadosamente diseñada para acoger a personas con demencia severa.

Los creadores de Hogewey construyeron un entorno seguro, familiar y humano que facilita que las personas con demencia vivan una “vida normal” y se mantengan activas, a pesar de su deterioro físico y cognitivo.

Además de las instalaciones habituales de una residencia común, como son las habitaciones, salón y comedor, el local cuenta con espacios y servicios como los que encontraríamos en cualquier pueblo: restaurantes, cafeterías, supermercado, teatro, peluquería, jardines, pasos de cebra, etc.

Al ingresar en Hogewey, se pasa un cuestionario a los residentes y a sus familiares para conocer el estilo de vida previo de la persona mayor y así poder ubicarla en uno de los siete tipos de casas que más se asemeje al contexto en el que ha vivido antes de llegar allí.

El personal del centro recibe formación sobre atención en demencias y no lleva uniforme, sino que va con ropa de calle. Se centran en las capacidades que la persona mantiene, en vez de enfatizar lo que ha perdido, incluyéndola en actividades del día a día (hacer la colada, pelar patatas, etc.). Los residentes en estadios más avanzados de demencia también participan, pero de manera más pasiva (observan, sienten los olores y escuchan los ruidos típicos de la vida cotidiana).

 

Aunque nos queda mucho trabajo e investigación lograr encontrar la cura de las demencias, esta iniciativa nos ofrece una nueva manera de mejorar la calidad de vida de las personas mayores y de valorar a las personas con demencia.

CNN's World's Untold Stories: Dementia Village

Autor

Dra. Mônica Donio Bellegarde Nunes

Profesora colaboradora en el Máster Universitario en Gerontología y Atención Centrada en la Persona