En los países occidentales han aumentado en los últimos años los casos de demencia vascular por lo que se ha planteado la necesidad de realizar acciones preventivas mediante el control de los factores de riesgo como la diabetes o la hipertensión.

La esperanza de vida de las personas cada vez aumenta más y los nacimientos se reducen, por lo que se ha producido un progresivo envejecimiento de la población, esto hace que cada vez sean más numerosos los casos de demencia vascular.

 

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Causas de la demencia vascular

La demencia vascular tiene diversas causas entre las que podemos destacar las siguientes:

  • Accidente cerebrovascular. Es un pequeño ataque cerebral que supone la interrupción del riego sanguíneo al cerebro lo que produce una lesión cerebral por la falta de oxígeno. Si se daña más de una zona del cerebro se denomina multi-infarto.
  • Hipertensión o tensión sanguínea elevada. Es una de las principales causas de la demencia vascular y se da casi en la mitad de los casos de esta enfermedad. En este caso se produce una demencia vascular llamada demencia subcortical que afecta a la materia blanca cerebral.
  • Otras causas. Además de las anteriores, existen otras causas de la demencia vascular como las hemorragias cerebrales, las enfermedades autoinmunes o algunas enfermedades de origen genético.

 

Demencia vascular: evolución y síntomas

En la demencia vascular se pueden distinguir tres etapas esenciales (media, temprana y avanzada), pero cada paciente es diferente y existen otras clasificaciones con más etapas para lograr una mayor exactitud en cuanto a los síntomas.

Generalmente se suele producir un comienzo con síntomas agudos y luego se desarrolla un empeoramiento gradual. Puede ocurrir que durante un plazo de tiempo (incluso años) el paciente se mantenga estable o incluso mejore, pero con el tiempo la demencia empeora inevitablemente.

Los primeros síntomas serán la pérdida de memoria respecto a hechos recientes y de las habilidades habituales de esa persona. Con el paso de los años los síntomas empeoran.

Entre los síntomas de la demencia vascular podemos destacar los siguientes:

  • Desorientación en rutas que son frecuentes.
  • Dificultad para hablar o recordar nombres de objetos cotidianos.
  • Pérdida de objetos.
  • Cambios en la personalidad.
  • Pérdida de interés en actividades que antes atraían.
  • Insomnio y cambios en los patrones de sueño.
  • Olvido de detalles sobre hechos recientes.
  • Delirios y alucinaciones.
  • Depresión.
  • Dificultades para leer o escribir.
  • Alejamiento del contacto con otras personas.

 

Prevención

El problema de la demencia vascular es que no existe un tratamiento para curar el daño que producen los accidentes cerebrovasculares, pero sí se pueden prevenir los síntomas y controlar los factores de riesgo, de la siguiente forma:

  • Seguir una dieta saludable y evitar las grasas.
  • No abusar del alcohol.
  • Controlar la presión arterial y el colesterol.
  • Dejar de fumar.
  • Controlar el sobrepeso.
  • Realizar actividad física de forma frecuente.

Por lo tanto, la prevención es fundamental y una vez que ha aparecido la enfermedad, el objetivo será mejorar la calidad de vida del paciente y de sus familiares.

 

Autor

Equipo de Expertos

Universidad Internacional de Valencia