Hace unos días reflexionando sobre el arte de crear topé con esta interesante charla del Charles Limb, un cirujano que trabaja en la Universidad Johns Hopkins en la que expone los resultados de sus experimentos musicales que hizo junto a un colega suyo, Alan Braun en el INS (Instituto Nacional de la Salud) que aportan algunas sorpresas.

Fruto de su admiración por la labor de los músicos decidió estudiar música e intentar aplicar sus conocimientos en cirugía para investigar sobre el arte de la creación musical. En este vídeo nos presenta en primer lugar unas imágenes se Ketih Jarret improvisando jazz y se pregunta cómo es posible que el cerebro pueda crear tanta música de forma espontánea.

En el video nos explica que pidieron a músicos de Jazz que memorizaran una música y que improvisaran sobre ella durante el experimento para ver qué se registraba en el escáner. Mediante una resonancia magnética se detectaba la actividad neural mientras el cerebro de un músico está recreando en un teclado MIDI. Pudieron observar que la zona de la consciencia se apagaba para encenderse la autobiográfica o expresiva. Limb se dió cuenta de que los músicos de jazz tocando en solitario conseguían interpretar en directo, improvisando durante horas y logrando captar la atención del público espectador porque, según él, mientras tocan desactivan las regiones cerebrales asociadas con la inhibición y la autocensura.

Posteriomente, el mismo equipo de científicos hizo otro experimento consistente en estudiar la actividad cerebal de un músico de jazz registrada también por resonancia magnética y que estaa vez estaba alternando solos de cuatro compases con otro músico. En este caso, "los músicos introducen nuevas melodías en respuesta a las ideas musicales de los otros participantes, las elaboran y las modifican en el transcurso del acto, en directo”. Sorprendentemente descubrieron que las áreas cerebrales que se activaban eran otras: las que tradicionalmente se relacionan con el lenguaje y la sintaxis oral, para interpretar la estructura de las frases (las zonas conocidas como giro frontal inferior y giro frontal superior). En cambio, "se cierran las zonas del cerebro vinculadas con la semántica" necesarias para procesar el significado del lenguaje hablado (zonas llamadas de giro angular y giro supramarginal).

Parece que lo que ocurre es que el cerebro usa las áreas de la sintaxis para procesar la comunicación en general, ya sea mediante el lenguaje o la música. Estos músicos, cuando improvisan, en realidad están manteniento una conversación que se va acomodando en funcion de lo que el otro responde Están utilizando las áreas sintácticas de su cerebro para procesar lo que están escuchando y responder así (cuando sea su turno) con una serie de nuevas notas que ni han compuesto ni han interpretado nunca antes", dice Limb.

La actividad del cerebro en la improvisación y la creatividad del jazz es, en consecuencia, distinta a la creatividad indivicual, en donde se activa la zona de la semántica. El proceso creativo en la semántica se produce asociando conceptos que podrían parecer no estar relacionados, creando una expresión lingüística con sentido.

De estos experimentos parece que se llegan a dos conclusions interesantes:

  1. Por un lado, la creatividad individual se asocia a la semantica, mientras que la improvisación compartida en el jazz se asocia al área de la sintaxis, necesario en la intercomunicación musical, como suceden en el lenguaje.
  2. Resulta que hay más actividad cerebral cuando se improvisa interactuando que cuando se está creando en solitario, porque en el segundo caso, se desactiva la zona de la consciencia para encenderse la autobiográfica o expresiva, libre de autocensura y por tanto dispuesta a cometer errores y no “estar constantemente rechazando nuevos impulsos generativos”

http://www.ted.com/talks/charles_limb_your_brain_on_improv/transcript?l…

Anna Cazurra
compositora y musicóloga, colaboradora del Máster Universitario en Interpretación e Investigación Musical